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	<title>Urbanismo &#8211; Prototyping</title>
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		<title>El urbanismo libre y el urbanismo intransitivo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 May 2023 10:17:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[15M]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace un par de meses se publicó por fin un libro en el que Adolfo y yo llevábamos trabajando casi quince años: Free Culture and the City: Hackers, Commoners, and Neighbors in Madrid, 1997-2017 Hoy me gustaría hacer una breve presentación del libro poniendo en juego dos de sus ideas centrales: las ideas de urbanismo [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Hace un par de meses se publicó por fin un libro en el que Adolfo y yo llevábamos trabajando casi quince años: <em><a href="https://www.cornellpress.cornell.edu/book/9781501767180/free-culture-and-the-city/">Free Culture and the City: Hackers, Commoners, and Neighbors in Madrid, 1997-2017</a></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy me gustaría hacer una breve presentación del libro poniendo en juego dos de sus ideas centrales: las ideas de <em>urbanismo libre</em> y <em>urbanismo intransitivo</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que sigue no es tanto un resumen del libro como una puesta en escena de algunas de sus propuestas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gustaría empezar con un par de citas:</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera pertenece a un plan urbanístico desarrollado por la Asociación de Vecinos de Palomeras Bajas de Madrid en 1968 para contradiagnosticar un plan de expropiaciones que había presentado unos meses antes el Ministerio de Vivienda para dar solución a los problemas de infravivienda y falta de dotación de infraestructuras del barrio. El plan de los vecinos dice así:</p>



<blockquote class="wp-block-quote has-small-font-size is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“Queremos casas <strong>para todos</strong>, y no sólo para los primitivos propietarios del terreno ni incluso de las chabolas, dado que muchos las habitan en régimen de arrendamiento e incluso sin contrato.</p><p>“Queremos casas <strong>pronto</strong>, porque nuestros hijos crecen, y se precisa una solución urgente; pero no una solución precipitada; que la urgencia no impida la construcción de unas casas con las máximas condiciones de seguridad.</p><p>“Queremos casas <strong>aquí</strong>. Nuestro barrio es fruto de nuestro esfuerzo. Hemos venido de nuestros pueblos de todas las regiones, porque allí no podíamos vivir ni asegurar un futuro para nuestros hijos. No nos conocíamos. Tuvimos que vencer dificultades increíbles para adaptar nuestra vida a la gran ciudad, para construir una nueva comunidad humana de personas que se conocen, que se ayudan unas a otras. Esta es una gran riqueza humana y social, creada a fuerza de tiempo, de paciencia, de confianza de unos en otros. Se han hecho estudios científicos de nuestra comunidad, y todos coinciden en que es de una gran calidad humana, superior a la vida del centro de la ciudad. Pues bien, esta obra no queremos que sea destruida, queremos conservar la comunidad entrañable, las relaciones de amistad y solidaridad. Una nueva dispersión sería gravísima para la mayoría de nosotros.” (Angulo Uribarri 1972, 45–46)</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">El informe habla también de la integración social de sus habitantes, de la participación de los vecinos para, y cito textualmente, alcanzar la meta de la ““autotransformación” de la comunidad, de la necesidad de una promoción total de la población, abarcando todos los aspectos, sin limitarse exclusivamente al de la vivienda…”</p>



<p class="wp-block-paragraph">De esta primer cita quería quedarme con dos asuntos:</p>



<p class="wp-block-paragraph">1. En primer lugar, el informe mismo que redactan los vecinos: un plan urbanístico, un contraplan, como se llamaban a veces entonces, que no sólo reivindica sino que diseña y propone.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2. En segundo lugar, la idea de la autotransformación: los y las vecinas no sólo reclaman derechos, sino que reclaman un modo de vivir en comunidad. Reclaman viviendas, por supuesto, pero también, y cito, “conservar la comunidad entrañable, las relaciones de amistad y solidaridad.” Podríamos decir que más que una solución habitacional (casas) lo que se pone aquí en juego es un <em>modo de habitar</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi segunda cita la saco de una carta que escribe la Asociación “Gure Etxea”, de Zurbarán-Trauco, de Bilbao, al diario <em>La Gaceta del Norte</em> en diciembre de 1971 en relación a la privatización de espacios públicos y escasez de zonas verdes en la ciudad: Dice así:</p>



<blockquote class="wp-block-quote has-small-font-size is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“La raíz de este mal que nos envuelve es que no pensamos en los niños, que la infancia no es feliz en este Bilbao encogido, sucio, sin espacios verdes, sin fantasía, sin ilusión… Vaya nuestra formal repulsa ante situación tan acongojante y nuestra unánime petición de un acertado estudio sobre la necesidad y el <strong>derecho a jugar que tienen los niños</strong>, y aun cuando el mal en muchos casos está hecho, evitemos que la numerosa generación que actualmente pide <strong>espacio libre</strong> no lo encuentre.”” (Angulo Uribarri 1972, 82)</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">De esta cita me gustaría quedarme con otras dos cosas. La primera, esa maravillosa fórmula del <em>derecho a jugar</em>. La segunda, esa manera de describir el espacio que necesitan los niños, no como espacio público, sino como <em>espacio libre</em>. Para jugar, dicen las madres, se necesita espacio libre. Si nos detenemos en esas dos palabras—espacio libre, el espacio libre que necesitan los niños y niñas para jugar, para correr—ese espacio de desenfado y de alegría es algo distinto del espacio público, hay algo ahí que la definición urbana de espacio público no termina de recoger. No es fácil pensar y asir ese “algo”. Nos lo volvemos a encontrar en otras frases parecidas, como cuando hablamos de estar “al aire libre” o de “airearnos”. Airear es un verbo muy interesante, lleno de connotaciones, al que volveré luego.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta doble foto, de 1968 y 1971, me permite situar las ideas que querría compartir hoy. Son dos ideas, que están ya más o menos contenidas, aunque en forma balbuciente, en estas citas. La primera la vamos a llamar <em>urbanismo libre</em>; la segunda, <em>urbanismo intransitivo</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sobre el urbanismo libre</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La idea del <em>derecho a jugar</em> es una idea revolucionaria, pues despliega a un tiempo una reclamación y una emoción, un derecho y un modo de relacionarse con la ciudad. Es una fórmula que cristaliza a la perfección esa meta de la que hablaban los vecinos de Palomeras acerca de la “autotransformación” de la comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El derecho a jugar nos remite, claro, al famoso derecho a la ciudad de Henri Lefebvre. No siempre se recuerda que para pensar el derecho a la ciudad Lefebvre nos insistía sobre la importancia de pensar <em>contra</em> el urbanismo imperante de “modelos” y “planes”. Tirando de ese hilo (y de otros muchos) podríamos crear una contraposición entre las dos corrientes o magmas urbanos y contra-urbanos que han organizado la historia reciente de nuestras ciudades:</p>



<ul class="wp-block-list"><li>El urbanismo público que arranca en el XIX, donde el estado actúa como proveedor, protector y sancionador; y donde se inaugura por tanto <em>la ciudad de los derechos, la ciudad liberal</em></li></ul>



<ul class="wp-block-list"><li>El urbanismo común que nace frente a esa hegemonía liberal y reinventa la ciudad desde los movimientos vecinales y la desobediencia civil, alumbrando al hacerlo el <em>derecho a la ciudad</em> y la <em>ciudad de las libertades</em></li></ul>



<p class="wp-block-paragraph">Germán Labrador, historiador de la cultura de la Transición, ha comparado los movimientos vecinales del tardofranquismo con el 15M, pues en ambos, dice, vemos una confluencia de lo común en defensa de lo público.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que esa dualidad público-común es importante. Es sin duda el marco de gobierno que definió el s. XX. Pero convendría preguntarse si nos sigue sirviendo hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me gustaría sugerir que de hecho hay ya algo en el movimiento vecinal de los 1970s que apunta a una fuga, a un desbordamiento de ese esquema público-común. Yo lo veo en dos momentos:</p>



<p class="wp-block-paragraph">1. En primer lugar en esa noción a la que he aludido de <em>espacio libre</em>, un espacio de juego, de fantasía y confabulación, un espacio de libertad que necesita ensanchar el régimen de lo público, que necesita “airearlo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2. Y en segundo lugar, en ese contraplan que diseñan los vecinos de Palomeras, que no es un listado de derechos y reclamaciones sin más, sino nada más y nada menos que un plan urbanístico, es decir, una propuesta de <em>habitar</em>. Una propuesta que dice claramente: no queremos un barrio, queremos <em>nuestro barrio</em>. Nuestro barrio no es un espacio más, un espacio cualquiera en la ciudad, es, como dicen ellos, un espacio “autotransformado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me quedo, entonces, con dos cosas, todavía incipientes, murmurantes, en esa idea de ciudad, que no es ni pública, ni común. La primera es un deseo, un conato, unas <em>ganas</em>. Lo expresa a la perfección la imagen del espacio libre para jugar del que hablan las madres de Bilbao: las ganas de airear, ganas de cambio, pero también ganas de jugar. A mi me gusta la palabra “jovialidad” así que de momento voy a llamar a ese impulso libre de habitar, a esas ganas, lo llamo por ahora <em>jovialidad</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la segunda cosa es un plan, ese contraplan de Palomeras. Un plan que para su confección requirió la puesta en marcha y la puesta en común de encuestas, entrevistas, inventarios de necesidades, censos, mapas de recursos, planimetrías, etc. Es decir, todo un despliegue de métodos, algunos consolidados (mapas, censos) y algunos que hubo que improvisar y adaptar sobre la marcha. Pero quedémonos con esto: <em>una ciudad que los vecinos traen a la vida, que airean, con sus propios métodos</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bien, pues el <em>urbanismo libre</em> vendría a representar esa forma urbana donde aires y métodos se mezclan; una ciudad que busca airear los métodos de hacer ciudad, y una ciudad que busca métodos para airearse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este sentido creo que el 15M es el momento histórico que hace plenamente visible el urbanismo libre. El 15M es un método para cambiar de aires y un aire para cambiar de métodos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por supuesto, en el 15M también coinciden otras expresiones urbanas. Las transformaciones históricas nunca son totales: no se pasa de un estado líquido a uno gaseoso de un día para otro. En el 15M encontramos desde luego reivindicaciones de lo público (como las mareas por la educación, por la sanidad, etc.), y hay también, claro, reivindicaciones de lo común (el municipalismo asambleario, por ejemplo), pero se ve como en ningún momento anterior esa forma urbana que llamo <em>urbanismo libre</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Voy a intentar explicarme a través de dos ejemplos. Mi primer ejemplo son las asambleas populares que tomaron las plazas al calor del 15M</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un aspecto importante de las asambleas es que en la mayoría de los casos ocurrían <em>al aire libre</em> (Estalella and Corsín Jiménez 2013). Las asambleas populares se instalan no en parroquias o los locales de asociaciones vecinales o centros sociales, sino en la calle. Las asambleas airean la política, en el doble sentido de que deliberan y discuten en la calle, pero también que la refrescan, la despejan, abren las ventanas para oxigenar el ambiente. Y trabajar así, al aire libre, exige una reformulación completa de nuestra relación con el espacio público, el lugar de encuentro entre extraños por excelencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Metodologías asamblearias, chiqui asambleas, teatralización y juegos: las asambleas “crean ambiente”, y en este sentido se convierte en una suerte de dispositivos climáticos que transforman el espacio público. Amador Fernádez-Savater habla del 15M más que como un movimiento social, como un <em>clima</em> (Fernández-Savater 2012), pero mantener ese clima vivo, ese buen ambiente, exige mucho trabajo, mucho método: Comisiones de Dinamización, comisiones de trabajo, relaciones con vecindario, etc. El clima, el ambiente de la asamblea, transforma el espacio público, lo abre, lo ensancha, lo “autotransforma” en ese espacio libre, ese espacio desenfadado que buscaban las madres bilbaínas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso en el libro hablamos de la importancia del <em>clima de los métodos</em> como ese habitus secreto que orienta nuestros sueños y aspiraciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nótese también que las asambleas se mueven por los barrios, que tienen un ritmo propio. Digo que se “mueven” y lo digo en varios sentidos. En primer lugar, van cambiando sus lugares de reunión: buscan sombra, buscan sol, buscan refugio de la lluvia; buscan emplazamientos que les permita conectarse a la red eléctrica (para la megafonía) o cuyos locales circundantes les presten sillas o agua para los pulverizadores durante los meses sofocantes de verano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y se mueven en otro sentido también: las asambleas transitan por el barrio, callejean, desde luego cuando desde las asambleas se organizan pasacalles o marchas; pero de manera más tranquila, más pausada, cuando, por ejemplo, desde las comisiones de inmigración acompañan a personas sin papeles a centros de salud, cuando se organizan obras de teatro para las AMPAs de los colegios del barrio o festivales con los huertos urbanos. Las asambleas, en suma, <em>deambulan</em>, son una suerte de ambulatorio, en el doble sentido de la palabra: espacios de acogida y atención, pero también espacios nómadas, que vibran y modulan el barrio con ritmos y pasajes y tiempos propios. Las asambleas se <em>mueven</em> al mismo tiempo que <em>conmueven.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi segundo ejemplo es El Campo de Cebada, un espacio de autogestión ciudadana de 3000 m<sup>2 </sup>que vio la luz el mismo día 15 de mayo de 2011, unas horas antes de la ocupación de Sol.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Campo se organiza en un principio a través de una mesa de gestión con representantes del ayuntamiento que da pie a una gestión compleja con el vecindario. Durante el tiempo que se mantuvo abierto (casi siete años) en El Campo se organizan talleres de brico-urbanismo de colectivos de arquitectura, talleres de fabricación de mobiliario urbano con licencias libres, universidades de verano, obras de teatro, conciertos, un huerto urbano, mercadillos, seminarios, competiciones deportivas o un TEDx (el primer TEDx gratuito, al aire libre y abierto a todo el público). Y recibe varios premios: el Premio de la Bienal de Arquitectura, Premio Europeo Espacio Público, Golden Nica Ars Electrónica a Comunidad Digital.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es desde luego un espacio exento de contradicciones y fricciones internas: hay numerosos problemas de gestión, de representación, cruces de acusaciones de explotación de la marca “El Campo de Cebada”…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que no fuera un espacio “puro”, que supurara todo tipo de intensidades, lo hace justamente interesante para pensar. ¿Qué clase de sitio fue la Cebada? ¿Una plaza, un centro social, un proyecto de intervención comunitaria, un procomún bastardo (por la vaga supervisión administrativa), una página web?</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mi me gusta esa frase que ya hemos escuchado antes de boca de las madres bilbaínas: un <em>espacio libre</em>, un espacio que aireaba su relación con la ciudad todo el rato, que la cuestionaba, que no daba por sentado sus límites y fronteras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Cebada nos vuelve a mostrar ese cruce intenso de aires y proyectos en la construcción de ciudad, ese <em>clima de métodos</em> que envuelve y orienta otros modos de habitar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablar del diseño urbano como un diseño de aires y métodos sin duda deber sonar muy etéreo. Y es en este punto, al tiempo que voy concluyendo, que aprovecho para introducir la segunda idea de las que os hablé al principio, la noción de “urbanismo intransitivo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sobre el urbanismo intransitivo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los verbos intransitivos no tienen complemento directo, pues no obran sobre algo o alguien, por ejemplo, pasear, bailar, llorar, bromear, cantar. Son verbos que acaecen por sí solos, verbos que, podríamos decir, nos <em>mueven</em> sin presiones o incentivos externos. Son verbos en movimiento, y a uno le tienta decir que son los verbos propios de los <em>movimientos</em> sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las ciudades no suelen pensarse con verbos intransitivos. De hecho, casi todas las herramientas que tenemos para pensar las ciudades son transitivas. Hoy por ejemplo está de moda hablar de “transiciones ecológicas”, con sus planes, programas, modelos, mapas, métricas, etc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay un modo de acercarse a las ciudades, un modo de hablar de ellas, un registro descriptivo que opera en otro plano. Las descripciones del movimiento vecinal de los 1970s, de las asambleas del 15M y el Campo de Cebada que he ofrecido aspiran a trabajar ese otro tono, ese otro registro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esas son las dos ideas que traía hoy para compartir. En primer lugar, la idea de un urbanismo libre distinto del urbanismo público y el urbanismo común que dominaron las formas de pensar la ciudad en el s. XX. Y en segundo lugar, la apuesta por un urbanismo intransitivo, por una manera de mirar y hablar de la ciudad, de sus ritmos y cadencias, de sus deseos y de sus aires; una apuesta por otro lenguaje y otras descripciones. Pues necesitamos, por encima de todas las cosas, pluralizar y ensanchar nuestras descripciones de la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Angulo Uribarri, Javier. 1972. <em>Cuando Los Vecinos Se Unen</em>. Madrid: Propaganda Popular Católica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estalella, Adolfo, and Alberto Corsín Jiménez. 2013. “Asambleas al aire: La arquitectura ambulatoria de una política en suspensión” <em>Revista de Antropología Experimental </em>13: 73–88.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fernández-Savater, Amador. 2012. “¿Cómo se organiza un clima?” <em>Fuera de lugar</em> (blog). January 9, 2012. https://blogs.publico.es/fueradelugar/1438/%c2%bfcomo-se-organiza-un-clima.</p>
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		<title>La ciudad de los 15 minutos: ¿Bluff aceleracionista o el futuro de las ciudades?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 May 2023 08:45:18 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Quiero empezar por hacer una distinción entre el programa de la ciudad de los 15 minutos (C15M) y el libro editado por Más Madrid. Desconozco qué razones han llevado a Más Madrid a hacer suyo el programa de la C15M. Pero lo cierto es que nada de lo que se dice en este libro necesita, [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Quiero empezar por hacer una distinción entre el programa de la ciudad de los 15 minutos (C15M) y el <a href="https://lenguadetrapo.com/libros/fuera-de-serie/la-ciudad-de-los-15-minutos/">libro editado por Más Madrid</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desconozco qué razones han llevado a Más Madrid a hacer suyo el programa de la C15M. Pero lo cierto es que nada de lo que se dice en este libro necesita, en realidad, del marco teórico de la C15M. Nada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, hasta cierto punto, las propuestas que contiene el libro son antitéticas al marco teórico de la C15M. Poner en el centro el “tiempo”, como hace la filosofía del cronourbanismo de la C15M, no sólo no es equiparable a poner en el centro la vida, lo colectivo o lo común, sino que la historia entera del urbanismo desde el siglo XIX nos ha enseñado que la “gestión del tiempo”—su racionalidad calculadora, sus logísticas de la optimización, su infraestructura epistemológica—subyace y alimenta el aceleracionismo desarrollista que nos ha traído hasta aquí. Pocas cosas más contrarias al derecho a la ciudad que esta obsesión por el tiempo como vector y recurso de la planificación urbana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, en mi intervención me gustaría centrarme en la teoría de la C15M. &nbsp;Porque trae al frente una serie de tensiones sobre cuya conceptualización depende, efectivamente, el futuro de nuestras ciudades: conceptos como proximidad, densidad o cohesión, que juegan un papel central en la C15M, pero que lo hacen desde presupuesto equivocados, por no decir perversos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que con vuestro permiso me gustaría empezar por situar un poco la idea de la C15M: de dónde viene, con qué tradiciones dialoga, a qué intereses responde, etc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De partida, creo que no está de más decir que Carlos Moreno, la persona detrás de la idea, es especialista en robótica y tecnología industrial, y que su primer acercamiento al mundo de la ciudad, allá por 2006, es en el contexto de la aplicación de la robótica y sistemas electrónicos de vigilancia al mundo urbano, lo que durante muchos años (y todavía hoy) se conoce como el “urbanismo smart”, las smart cities.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El concepto de la C15M coge vuelo en 2020 cuando Anne Hidalgo lo usa como eslogan de la campaña política para su reelección como alcaldesa de Paris.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta ese momento la idea carecía de la más mínima fundamentación conceptual o académica. Había circulado más que nada en textos muy breves o entrevistas que le hacen a Moreno en revistas de negocios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, si no me equivoco, el primer artículo propiamente académico que escribe Moreno con su equipo—el artículo que hoy ya sí cita todo el mundo—no es publicado hasta 2021 en una revista cuyo nombre lo dice todo: <em>Smart Cities.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que lo que voy a hacer es detenerme en este artículo pues es el texto más completo que tenemos donde se desarrolla la idea de la C15M. De hecho, es <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/alianza-ensayo/la-revolucion-de-la-proximidad-carlos-moreno-9788411482004/">más completo que el libro que acaba de ser traducido y publicado por Alianza Editorial</a>, sobre el que podemos hablar luego si a alguien le interesa, pero que salvo por un brevísimo capítulo, apenas fundamenta tampoco esta idea de los 15 minutos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bien, entonces permitidme entrar la artículo, que lleva por título “<a href="https://www.mdpi.com/2624-6511/4/1/6">Introducing the “15-minute city”: Sustainability, Resilience and Place Identity in Future Post-Pandemic Cities</a>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El artículo presenta la ciudad de los 15 minutos como alternativa a la planificación urbana en un mundo post-COVID. El COVID nos muestra la vulnerabilidad de nuestras ciudades y la ciudad de los 15 minutos, argumentan los autores, nos ofrece una alternativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué pasó durante la COVID que nos exige replantearnos la condición urbana hoy? ¿Qué ciudad asomó entonces? Vimos, dicen Moreno y su equipo, la aparición de “innovadoras infraestructuras urbanas temporales”. El ejemplo que dan, el único ejemplo (ver figura 1) es una apuesta masiva por el transporte en bicicletas en Beijing y Nueva York, para evitar el uso del transporte público, acompañado, por ejemplo, de la declaración de los talleres de reparación de bicicletas en Copenhague como servicios esenciales o la puesta en marcha de dos nuevos carriles bici en Berlín.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta obsesión por la bicicleta es fascinante. Pero no es casual.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-style-default"><a href="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2023/05/Screenshot-2023-05-05-at-10.26.00.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="578" height="496" src="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2023/05/Screenshot-2023-05-05-at-10.26.00.png" alt="" class="wp-image-2599" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2023/05/Screenshot-2023-05-05-at-10.26.00.png 578w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2023/05/Screenshot-2023-05-05-at-10.26.00-300x257.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2023/05/Screenshot-2023-05-05-at-10.26.00-450x386.png 450w" sizes="(max-width: 578px) 100vw, 578px" /></a><figcaption>Figura 1. Servicios temporales urbanos durante la COVID (Moreno et al, 2021, p. 96</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este punto aparece por primera vez uno de los vectores centrales del artículo, del programa entero de la C15M, que es la “digitalización”. La explosión en el uso de la bicicleta, dicen los autores, abre una ventana oportunidad al desarrollo de tecnologías digitales para la gestión de servicios de bicicleta compartidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La digitalización permite unificar los tiempos y espacios de uso de servicios y funciones de la ciudad, “densificando” nuestra relación con la ciudad en determinados momentos de disfrute y experiencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta idea es absolutamente central y está en el corazón mismo de la propuesta. La gestión del tiempo, su capitalización como recurso, organiza la filosofía entera del programa de la ciudad de los 15 minutos, y de hecho forma parte del engranaje de la epistemología del “cronourbanismo”, a la que ya me he referido antes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo el programa del cronourbanismo gira en torno a la fantasía de que una mejor gestión del tiempo nos va a permitir disfrutar más de la ciudad, cohesionar más y mejor las relaciones y los tramas de nuestra vida en comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y que la receta para conseguir ese acoplamiento mágico entre espacios, comunidades y tiempo son las tecnologías digitales y smart, y especialmente la llegada del Internet de las Cosas:</p>



<blockquote class="wp-block-quote has-small-font-size is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>The”15-Minute City” concept, further expounded on in Section 5 below, aligns with the tenet of “chrono-urbanism” and advocates for increased proximity, social interaction captured by the “density” dimension, digitalisation and diversity pillars which in essence would lead to more closely knitted community fabrics. This would by a larger margin be facilitated by the increased technological advancements that have led to the emergence of such novel urban planning models like the Smart City concept, which is based on the success of digital revolution. On this, the underlying principle of Smart City concept is the deployment of diverse technologies to optimize different urban fabrics. Numerous authors champion this concept as a novel model that can assist cities to achieve sustainability and improved liveability status for an increased quality of life for their residents.</p><p>The achievement of Smart City concept in the current epoch is tied to availability of a rich interconnected array of Internet of Things (IoT) devices that have the capacity to collect, and send data to a centralized network, where this data is then computed, analyzed and distributed, in real-time to respective urban department for actions. The availability of IoT devices, which Alam [49] note will be in excess of over 75 billion devices by 2025, coupled with technologies such as Artificial intelligence (AI), Big Data, Machine Learning and Crowd Computing and others is expected to actualize the proposed 15-Minute City concept. (Moreno et al, 2021, p. 98)</p><p>For instance, with technology such as AI, IoT and Big Data, technologies such as bike sharing [51], online shopping [52], car sharing [53], and drone delivery services (currently being tested by Amazon [54]), amongst others, are on the rise in different cities. Such services are geared to ensure that people are safe and on time by eliminating the need to travel to purchase different items (Moreno et al, 2021, p. 99)</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">No menos importante, esta oportunidad que nos brindan las tecnologías digitales de densificar y cohesionar el espacio-tiempo y dotarlo de vitalidad comunitaria, dicen los autores, es muy posible que permita intensificar las identidades de los lugares, de las plazas, los barrios o los parques donde hacemos vida en común, y de este modo que permita explotar la “marca” ciudad o el “branding” de estos lugares, atrayendo el turismo y, en palabras textuales, “capitalizando los resultados de la resiliencia”:</p>



<blockquote class="wp-block-quote has-small-font-size is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>in the future with the emergence of 6G mobile connectivity technology and have become critical tool in generating massive amounts of data, which when processed and analyzed have enabled cities to improve on areas like branding through place identity… The advantage of this practice is that cities are able to draw not only tourism traffic, but also local ones, which ultimately help improve their economic status through increased job opportunity and increased revenue flow, while capitalizing on resiliency outcomes (Moreno et al, 2021, p. 99)</p></blockquote>



<blockquote class="wp-block-quote has-small-font-size is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>modern technologies have become accessible and practical, especially due to availability of wearables (including those gathering biodata) and urban sensors and data collection techniques that not only allow people to keep tab of their health, but also provide large datasets that could be used to improve the liveability of the area. (Moreno et al., 2021, p. 100)</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Pocas expresiones más nítidas y mesiánicas del urbanismo smart que esta. Estamos ante un urbanismo computacional y de datos de libro, donde se aboga por el uso de tecnologías blockchain, sensores urbanos y sistemas de computación de big data (incluidos biodatos) para “optimizar la densidad” de la trama de recursos, relaciones y experiencias que conforman la vida en la ciudad. Dígase de paso que nada se dice sobre la propiedad intelectual de esos datos: dónde se alojan, quién ostenta sus derechos de explotación, para qué usos y con qué criterios, etc.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es a esta altura del argumento donde nos encontramos a los autores declarar, ya sin ambages, que la “digitalización”, y estoy citando, “alinea el concepto de la ciudad de los 15 minutos con el concepto de la Ciudad Smart, del cual deriva, en parte, su inspiración” (Moreno et al, 2021, p. 104).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta aquí el programa de la ciudad de los 15 minutos según sus fuentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué podemos decir sobre él?</p>



<p class="wp-block-paragraph">1. Yo empezaría cuestionando que esto sea urbanismo. Hay una visión romántica de cómo sería una ciudad mejor, más verde y azul, que optimiza el uso de la tecnología para alcanzar &nbsp;mayor calidad de vida, una vida en comunidad más rica. Una imagen con la que evidentemente es difícil no estar de acuerdo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero por otro lado la “ciudad” que se invoca es una ciudad genérica a la que se le aplica un análisis igual de genérico de sus males. Se habla en abstracto sobre “desigualdad” o&nbsp; “cambio climático” pero apenas hay referencias a los procesos de acumulación, financiarización, gentrificación, dataficación, precarización laboral, consumo energético o expulsión poblacional que alimentan y osifican esas mismas dinámicas de desigualdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso que quizás sea marketing de ciudades o quizás prospectiva tecnológica aplicada a la explotación de servicios urbanos. Pero yo titubearía a la hora de describirlo como “urbanismo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2. Mi segunda observación está relacionada con el “cronourbanismo”. Esta manera de entender el tiempo como un recurso preñado de costes de oportunidad se soporta sobre una epistemología muy cuestionable, donde la ciudad aparece ya de antemano como un lienzo capitalista donde gestionar no es otra cosa que “optimizar” ecuaciones entre recursos económicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, precisamente porque la C15M no ofrece otra cosa que un modelo de gestión del tiempo, el <a href="https://diario.madrid.es/blog/notas-de-prensa/nueve-de-cada-diez-madrilenos-viven-bajo-la-teoria-de-la-ciudad-de-los-15-minutos/">Ayuntamiento de Madrid salió todo ufano a decir que el 99,8% de los madrileños ya vivían “bajo la teoría de la ciudad de los 15 minutos”</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero es que incluso <a href="http://vps181.cesvima.upm.es/re-hab/2020/05/06/hacia-la-ciudad-de-los-15-minutos-frente-al-covid19-la-densidad-espacial-de-madrid/">aproximaciones mucho más sofisticadas a la C15M, como la que llevaron a cabo desde el Grupo de Investigación en Arquitectura, Urbanismo y Sostenibilidad de la ETSAM</a>, cruzando los datos de densidad del padrón con los parámetros dotacionales para una ciudad sostenible que Agustín Hernández Aja, Julio Alguacil et al analizaron en 1997 en el libro <em>La ciudad de los ciudadanos</em>; incluso estos análisis al final sólo nos ofrecen fotos sincrónicas de qué hay en un barrio, no de lo que pasa en él, que apenas arañan la superficies de las desigualdades que atraviesan la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sé si alguno se acordará de la geografía temporal de Torsten Hägerstrand, geógrafo sueco quien en los 1960-70s dedicó una parte de su vida a pensar la ciudad como una suerte de ecosistema de “gusanos” espacio-temporales que se atraviesan, cruzan y solapan unos con otros, orillando, decantando así hábitos, esperas, costumbres, modos de hacer y de habitar la ciudad. El tiempo en esta epistemología es un <em>efecto</em>, no un recurso, y nos obliga a hacernos cargo de las estructuras de fondo, las desigualdades socio-económicas, de género, de raza, etc., que reticulan la ciudad de una manera u otra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">3. Por último quiero detenerme en el escenario post-COVID que da pie al lanzamiento del proyecto de la ciudad de los 15 minutos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ciudad se plantea siempre como un ente abstracto, un espacio que necesita ser gobernado y gestionado, siempre en singular: se habla de las desigualdades socio-económicas de las ciudades, de desequilibrios territoriales, pero la inteligencia de gestión se da siempre por arriba, desde un nivel urbano total. De hecho, de interpelar a alguien en concreto, creo que es justo decir que el texto interpela a empresas de tecnología y administraciones públicas, y las interpela a trabajar por la digitalización de la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es más, cuando aparecen los ciudadanos, aparecemos siempre como individuos, bien como usuarios de bicicletas, bien como conductores de coches. Incluso de alguna manera podríamos decir que esos dos vehículos, la bici y el coche, organizan todo el paradigma de transformación de la C15M.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Decía que me llamaba la atención que todo esto cogiera carrerilla tras la COVID porque si algo nos ha enseñado la pandemia ha sido el <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/02637758241242219#bibr20-02637758241242219">extraordinario papel de las logísticas e infraestructuras comunitarias durante lo peor del confinamiento</a>: <a rel="noreferrer noopener" href="https://revistas.ucm.es/index.php/CUTS/article/view/90162" target="_blank">redes de apoyo mutuo, redes de recados, redes de derivaciones, despensas solidarias, centros sociales, asociaciones de comerciantes, de vecinos, comunidades de cuidados, centralitas telefónicas de asistencial vecinal, etc</a>. Pero nada de esto aparece en el relato de Moreno. En <em>La revolución de la proximidad</em> Moreno se apoya a menudo en <em>Las ciudades invisibles</em> de Italo Calvino. Pero para ciudades invisibles todo el entramado comunitario del urbanismo COVID que pasa totalmente desapercibido a sus ojos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, hay dos pasajes en el libro de Más Madrid que me parecen iluminadores en este sentido:</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el capítulo de Nerea Morán Alonso sobre la necesidad de repensar el urbanismo alimentario hay un momento en el que desarrolla la idea de los “centros comunitarios para la alimentación” (siguiendo el ejemplo de los Community Food Centres en Canadá), se dice lo siguiente:</p>



<blockquote class="wp-block-quote has-small-font-size is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>En estos centros comunitarios se pondría a disposición del vecindario unas instalaciones que permitan cocinar y comer colectivamente, visibilizando y compartiendo un trabajo reproductivo que usualmente se realiza en la esfera privada. De esta forma se pueden reforzar los lazos sociales y <em><strong>liberar presión de muchos hogares para los que es un problema contar con el tiempo, el espacio o el dinero que hacen falta para cocinar</strong></em>. (p. 93-94, énfasis añadido)</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Fijaos bien que esa apuesta por la liberación de presión no se refiere directamente a la liberación de un recurso, el “tiempo”, cuya disponibilidad nos va a permitir organizarnos de otra manera. Se refiere, por el contrario, a una puesta en escena de una nueva manera de estar juntos. <strong>Lo que se libera aquí no es tiempo sino comunidad</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y ese es para mí el quid de la cuestión: ¿qué clase de comunidades tejen una ciudad en el siglo XXI? No qué hacemos con el tiempo, pregunta cuya imaginación pertenece a una epistemología racionalista y posesivo-individualista, sino qué clase de complicidades y complejidades traman la ciudad hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El segundo pasaje lo encontramos en el capítulo de Nacho Murgui y apunta al mismo tipo de inquietud. Todo el capítulo está dedicado a pensar qué clase de comunidad pueda ser un barrio, qué forma de gobernanza es necesaria para pensar la escala barrio, teniendo en cuenta que la escala territorial administrativa más pequeña que tenemos son las Juntas de Distrito, y que éstas apenas tienen competencias. En este contexto, Murgui dice lo siguiente:</p>



<blockquote class="wp-block-quote has-small-font-size is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>La ciudad de los 15 minutos no puede construirse sobre la base de una estructura municipal diseñada como una herramienta para el despliegue de unos planes generales concebidos para la mercantilización del suelo y el desarrollo de proyectos faraónicos concebidos de espaldas a la ciudadanía. Un gobierno municipal que quiera avanzar hacia la ciudad de los 15 minutos deberá construir <em><strong>una estructura de poder local</strong></em> acorde con esa finalidad venciendo la inercia contraria de décadas de centralismo y burocratismo.” (p. 179, énfasis añadido)</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">No se puede decir más claro: la C15M es una ficción cronoutópica si no nos anclamos primero en el territorio. El tiempo es un recurso teleológico y desarrollista, que nos empuja siempre a imaginarnos mejores, más guapos, más simpáticos, capaces de llegar antes a los sitios, pero no de estar más cerca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese <em>estar cerca </em>no se mide por el tiempo que tardamos en llegar, sino por el vínculo social que establecemos. Una y otra vez nos olvidamos de los peligros aceleracionistas de pensar el tiempo como rendimiento socio-económico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, para mi, la C15M es un bluff, un engaño aceleracionista. Porque si lo que nos interesa es la proximidad, la densidad o la cohesión ecoterritorial, entonces la pregunta debe ser siempre por los bienes públicos e infraestructuras colectivas que ensayan nuestra cercanía como sociedad, no nuestras capacidades de llegar antes a los sitios.</p>
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		<title>¡Nuestros derechos serán nuestras infraestructuras!</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Mar 2018 12:33:42 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Hace unos días La Aventura de Aprender&#160;(LADA) publicó una nueva serie de sus Guías de Aprendizaje, en esta ocasión un conjunto de guías sobre ciencia ciudadana que aspiran a promover mayor conocimiento sobre cómo son y funcionan los bienes comunes. Una de las guías incluidas en la nueva colección es&#160;Reclamar las Infraestructuras. El texto nos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos días <a href="http://laaventuradeaprender.educalab.es/home" target="_blank" rel="noopener noreferrer">La Aventura de Aprender</a>&nbsp;(LADA) publicó una nueva serie de sus <a href="http://laaventuradeaprender.educalab.es/guias" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Guías de Aprendizaje</a>, en esta ocasión un conjunto de <a href="http://laaventuradeaprender.educalab.es/guias/ciencia-ciudadana" target="_blank" rel="noopener noreferrer">guías sobre ciencia ciudadana</a> que aspiran a promover mayor conocimiento sobre cómo son y funcionan los bienes comunes.</p>
<p>Una de las guías incluidas en la nueva colección es&nbsp;<a href="http://laaventuradeaprender.educalab.es/documents/10184/73911/AlbertoCorsin_infraestructurasD.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Reclamar las Infraestructuras</em></a>. El texto nos invita a reflexionar&nbsp;y jugar&nbsp;(¡pues incluye varios juegos!)&nbsp;con la noción de &#8220;infraestructura&#8221;:&nbsp;a hablar con las infraestructuras, a pensar con y desde ellas, ¡incluso a pensar <em>como una infraestructura</em>!&nbsp; Os copiamos un breve extracto del último capítulo de la guía, &#8220;Infraestructuras que echan a volar&#8221;, que da buena cuenta de su aspiración general:</p>
<p>• Vuestros derechos serán vuestras infraestructuras: haceos cargo pero no dejéis de jugar.</p>
<p>• Pensad con las infraestructuras: sacad a la luz e inventad lenguajes.</p>
<p>• Pensad desde las infraestructuras: buscad complicidades, buscad las cosquillas, mapead vuestros territorios</p>
<p>• Pensad como una infraestructura: abrid un espacio para toda controversia, echad a volar.</p>
<p>La guías LADA tienen todas una licencia Creative Commons y se pueden descargar libremente desde la página web del proyecto.</p>
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		<title>Una introducción a los estudios urbanos en 10 tuits</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Jan 2017 12:38:29 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Un resumen en 10 tuits de &#8216;Glosario borroso sobre ciudad&#8216;, texto a su vez epigráfico sobre la ciudad contemporánea. &#160;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Un resumen en 10 tuits de &#8216;<a href="http://digital.csic.es/bitstream/10261/143010/1/glosario%20borroso%20ciudad%20published.pdf" target="_blank" rel="noopener">Glosario borroso sobre ciudad</a>&#8216;, texto a su vez epigráfico sobre la ciudad contemporánea.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.46.png" rel="attachment wp-att-1995"><img decoding="async" class="size-full wp-image-1995 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.46.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.15.46" width="590" height="288" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.46.png 590w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.46-300x146.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.46-450x220.png 450w" sizes="(max-width: 590px) 100vw, 590px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.39.png" rel="attachment wp-att-1996"><img decoding="async" class="size-full wp-image-1996 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.39.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.15.39" width="590" height="225" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.39.png 590w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.39-300x114.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.39-450x172.png 450w" sizes="(max-width: 590px) 100vw, 590px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.29.png" rel="attachment wp-att-2005"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2005 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.29.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.15.29" width="586" height="186" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.29.png 586w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.29-300x95.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.29-450x143.png 450w" sizes="auto, (max-width: 586px) 100vw, 586px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.21.png" rel="attachment wp-att-2004"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2004 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.21.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.15.21" width="590" height="191" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.21.png 590w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.21-300x97.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.21-450x146.png 450w" sizes="auto, (max-width: 590px) 100vw, 590px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.11.png" rel="attachment wp-att-2003"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2003 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.11.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.15.11" width="589" height="222" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.11.png 589w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.11-300x113.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.11-450x170.png 450w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.05.png" rel="attachment wp-att-2002"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2002 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.05.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.15.05" width="588" height="193" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.05.png 588w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.05-300x98.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.05-450x148.png 450w" sizes="auto, (max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.57.png" rel="attachment wp-att-2001"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2001 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.57.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.14.57" width="588" height="193" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.57.png 588w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.57-300x98.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.57-450x148.png 450w" sizes="auto, (max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.48.png" rel="attachment wp-att-2000"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2000 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.48.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.14.48" width="589" height="191" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.48.png 589w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.48-300x97.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.48-450x146.png 450w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.35.png" rel="attachment wp-att-1999"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-1999 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.35.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.14.35" width="589" height="128" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.35.png 589w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.35-300x65.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.35-450x98.png 450w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.18.png" rel="attachment wp-att-1998"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-1998 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.18.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.14.18" width="592" height="223" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.18.png 592w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.18-300x113.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.18-450x170.png 450w" sizes="auto, (max-width: 592px) 100vw, 592px" /></a></p>
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		<title>Instrucciones de uso para un urbanismo de vecindad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Adolfo Estalella]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Jan 2017 08:46:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Participacion]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Las metrópolis contemporáneas naufragan ante los problemas que las acosan, incapaces de dar respuesta a sus grandes desafíos y carentes de imaginación para alumbrar nuevas preguntas. Necesitamos ciudades que recuperen la esperanza perdida. Ciudades que desplieguen una nueva imaginación urbana, ciudades que liberen las capacidades desconocidas de lo que ellas mismas pueden. Este es un manual [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Las metrópolis contemporáneas naufragan ante los problemas que las acosan, incapaces de dar respuesta a sus grandes desafíos y carentes de imaginación para alumbrar nuevas preguntas. <strong>Necesitamos ciudades que recuperen la esperanza perdida</strong>. Ciudades que desplieguen una nueva imaginación urbana, ciudades que liberen las capacidades desconocidas de lo que ellas mismas pueden. Este es un manual de instrucciones para <strong>un urbanismo destinado a componer una ciudad distinta</strong>. Una manual destinado a instruir políticas de la participación urbana desafiantes y esperanzadas. Unas instrucciones de uso en diez pasos, elaboradas en diálogo con Aurora Adalid y Manuel Domínguez (<a href="http://www.zuloark.com/">Zuloark</a>) y publicado recientemente en la revista <a href="http://i2.ua.es/index.php/architecture">[i2] Investigación e Innovación en Arqutiectura y Territorio</a>, de la Universidad de Alicante, <a href="http://i2.ua.es/index.php/architecture/article/view/78">aquí el original</a>.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>1. Airear los disensos</strong><br />
<strong> 2. Dar parte a los que no tienen parte</strong><br />
<strong> 3. Dejar que la ciudad se exprese</strong><br />
<strong> 4. Comenzar por la indefinición (de la ciudad)</strong><br />
<strong> 5. Perseguir los futuros urbanos del presente</strong><br />
<strong> 6. Construir herramientas de la aspiración</strong><br />
<strong> 7. Aprender: ida y vuelta</strong><br />
<strong> 8. Versionar la ciudad del presente</strong><br />
<strong> 9. La participación: una versión experimental</strong><br />
<strong> 10. La ciudad, las ciudades….</strong></p>
<p><strong>1. Airear los disensos</strong><br />
<strong>Contra la ciudad consensual. </strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Sobran en nuestras ciudades los consensos.<strong> Sobran los acuerdos que silencian discrepancias, marginan disputas y suprimen diferencias.</strong> Apaciguado el espacio público y aplacada la plaza, la ciudad ha sido privada de su verdadera condición política. Un proyecto consensual satura el imaginario de la participación, obsesionado con la deliberación y centrado en la producción de acuerdos.</p>
<p style="padding-left: 30px;">La participación no debe dedicarse a reproducir los consensos del presente sino esforzarse por desvelar los disensos existentes. <strong>Necesitamos una política de la participación que despliegue en la ciudad espacios donde airear las controversias</strong>, mostrar las discrepancias y resolver (o no) las diferencias. La política de la participación no debe orientarse a clausurar los asuntos del presente sino a componer la posibilidad de convivir con nuestras discrepancias. Hagamos del disenso el punto de partida para la composición de otra ciudad posible.</p>
<p><strong>2. Dar parte a los que no tienen parte</strong><br />
<strong>Contra las formas de representación dual.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">La ciudad ha estado dominada por las formas de representación. Políticos y expertos han representado a la ciudad desde su arena particular: ungidos los primeros con la legitimidad del voto y amparados los segundos en el dominio de la técnica. Las políticas de la participación tienden a reproducir la lógica de la representación distribuyendo la voz (¡dar voz!) a los sectores organizados (asociaciones, mesas sectoriales, consejos, etc.).</p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>Las políticas de la participación requieren algo más, y algo distinto, a las formas duales de representación fundadas en la política institucional y la técnica experta</strong>. Comenzar por una participación que haga parte de la ciudad a quienes han sido apartados de ella, relegados a la periferia geográfica y social, marginados a la periferia epistémica y simbólica. Ha llegado la hora de que aquellos que han hablado por la ciudad (políticos y expertos) dejen espacio a quienes hablan de ella: vecinos que no hablarán en nombre de otros sino que lo harán por sí mismos, vecinas que no representarán a la ciudad sino que dejarán que ésta hable por ellas.</p>
<p><strong>3. Dejar que la ciudad se exprese</strong><br />
<strong>Contra el monismo metodológico.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Cada ciudad tiene su idioma, cada territorio habla su lengua y cada barrio emplaza sus formas de expresión. El método convencional naufraga fácilmente al cambiar de localidad o moverse de región. No puede haber metodología única ni forma universal de participación. Las políticas de la participación no pueden ser una gestión de expertos que manejan a extraños, deberían ser un juego de extrañezas que deja espacio para que la ciudad se exprese por sí misma.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Aprender a componer los espacios de trabajo siguiendo la singularidad del territorio,<strong> acomodar las metodologías al terreno y dejar que las formas de expresión vernáculas tomen la palabra.</strong> Ese es el imperativo para dejar que la ciudad se exprese en su propio idioma. Es necesario superar el monismo metodológico con métodos inventivos que ofrezcan a la ciudad la posibilidad de hablar por sí misma, la oportunidad de expresarse en sus múltiples registros.</p>
<p><strong>4. Comenzar por la indefinición (de la ciudad)</strong><br />
<strong>Contra la interdisciplinariedad superflua.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Antes abrir el debate los temas son cerrados y antes de comenzar la discusión se excluyen los interrogantes. Ocurre cuando se perfila ese objeto de discusión que es la ciudad. Los expertos vacían el debate posible cuando trazan los límites de la ciudad siguiendo las fronteras de su disciplina. La convocatoria a distintos saberes para discutir sobre una ciudad prefigurada por unos pocos tampoco es una respuesta, únicamente una interdisciplinariedad superflua.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>La política comienza con la posibilidad de reformular el asunto que nos reúne</strong>: ampliar sus límites o reducir su extensión, modificar su significado o renombrar su sentido. Una participación que no permite problematizar el asunto a discutir es sólo una teatralización del debate. Las excusas del “eso no toca”, “eso no corresponde” o “está fuera del asunto de hoy” ya no son válidas. Asumamos el desafío de re-configurar los límites de nuestro objeto. Necesitamos una participación que arranca con la indefinición de los límites de la ciudad, la condición de lo urbano y el alcance de los asuntos que nos convocan.</p>
<p><strong>5. Perseguir los futuros urbanos del presente</strong><br />
<strong>Más allá del diagnóstico.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Un plan de participación navega siempre entre estados de un presente controvertido y visiones inciertas de los futuros que se avecinan. Las tradicionales encuestas al territorio, los estudios sectoriales y el sondeo de intereses atrapan la participación en una visión presentista. El futuro hurtado a las políticas de la participación debe regresar para ser su objeto central.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>Arrinconar la insistente fijación con una sociología limitada a necesidades e intereses y orientar las políticas de la participación al cultivo de futuros urbanos.</strong> No el futuro fraguado por expertos y rehecho en sus planes, sino el futuro anclado al terreno y fabricado por sus moradores. Necesitamos imágenes que muevan la ciudad hacia un presente más justo. Futuros urbanos que lleven en su seno la posibilidad de rehabilitar el presente y componer colectivamente un porvenir distinto. Quizás no sean suficientes para trastocar las grandes fuerzas que operan sobre la ciudad, pero proveen de imágenes conceptuales para desafiar su fatalidad. Las políticas de la participación deben ser políticas de la anticipación, ejercicios de la imaginación futura que demuestren que siempre hay opciones posibles.</p>
<p><strong>6. Construir herramientas de la aspiración</strong><br />
<strong>Contra el imaginario espacial de la participación.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Expertos en sociología, técnicos en metodologías colaborativas… muñidores de reuniones y hacedores de consensos. La participación está dominada por un imaginario espacial que diseña lo que tiene que ocurrir en un lugar determinado y en un tiempo concreto. No hay más que seguir el guión del método que modela el espacio. Encerrada en una visión deliberativa o restringida a una condición subjetiva, la participación queda limitada a airear opiniones o elegir entre opciones dentro de los espacios habilitados. No necesitamos una participación que anticipe las opciones posibles, necesitamos recursos para producir las cuestiones relevantes.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Animar la fabricación de herramientas y recursos que permiten imaginar lo inimaginado. Participaciones que no gravitan sobre concursos competitivos sino sobre recursos colaborativos. P<strong>roducir herramientas humildes pero desafiantes. Herramientas sencillas pero potentes. Herramientas abiertas a su reconfiguración y reutilización</strong>. Herramientas que permitan construir problemáticas que no estaban previstas. Herramientas que sean tecnologías de la aspiración, que nos permitan expandir el horizonte de nuestras expectativas urbanas. Herramientas de la imaginación futura que nos permiten aspirar a un presente más justo.</p>
<p><strong>7. Aprender: ida y vuelta</strong><br />
<strong>Otras formas de experticia.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">La ciudad es un marasmo de saberes y visiones encontradas. Cada vecina es una experta en su territorio, cada vecino es un conocedor de sus problemas. Tanto como sabemos de la ciudad ignoramos también. No sabemos de dónde llega el agua que bebemos, a dónde va la basura que desechamos o quién se hace cargo de las calles que transitamos. Cada uno de nosotros, ¡sabe tanto de la ciudad!… ¡y hay tanto que ignoramos de ella! <strong>Necesitamos espacios de aprendizaje de ida y vuelta, donde podamos aprender y enseñar.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Habilitar espacios de aprendizajes de ida y vuelta. Donde expertos y vecinos aprendan y enseñen. Donde intercambien sus papeles y hagan circular sus saberes. Pero esto solo es posible si los expertos se comprometen con la ciudad, comprometerse con la ciudad que es ponerse en un compromiso: adentrándose en lugares que no conocen y ensayado metodologías que ignoran. Tenemos que aprender de la ciudad y liberar las capacidades que tiene de enseñarnos lo que no sabemos.</p>
<p><strong>8. Versionar la ciudad del presente</strong><br />
<strong>Contra las versiones hegemónicas.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">La ciudad escapa de nuestras aspiraciones descriptivas y nuestros intentos de clausura. Un millar de ciudades dentro de cada ciudad, un millón de presentes urbanos en cada metrópolis. Cada ciudad es una composición de múltiples versiones. Las versiones de la ciudad no son barrios, no son distritos ni estilos de vida urbanos. Cada versión de ciudad es un ensamblaje de una naturaleza urbana distintiva, una forma particular que reparte atribuciones y competencias, reconocimientos y capacidades sobre lo urbano. <strong>Cada versión de la ciudad nos hablan de una condición de ciudad: una ciudalidad.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Descubrir las versiones de la ciudad que son marginadas y periféricas. Evitar reinscribir las versiones hegemónicas de la ciudad. Necesitamos encontrar esas versiones esperanzadoras que liberen las capacidades desconocidas de la urbe. Las políticas de la participación deben proyectar al futuro las versiones de una ciudad justa y buena que existen en el presente, para que se multipliquen y proliferen en el futuro.</p>
<p><strong>9. La participación: una versión experimental</strong><br />
<strong>Hay muchas versiones de la ciudad dentro de una ciudad.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">La ciudad desigual que devora el territorio y fagocita los derechos. La ciudad desesperada que se extiende como una mancha… otras versiones de la ciudad conviven con esas. Versiones de una ciudad que experimentan con las formas posibles de la polis y componen nuevas naturalezas urbanas. Versiones de la ciudad que nos inspiran y guían, versiones de la ciudad futura que habitan el presente. <strong>Cada ejercicio de participación contemporáneo debería ser un prototipo de nuevas naturalezas urbanas</strong>. Las ciudades están repletas de esos experimentos dispersos de los que aprender.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Aprender de aquellos experimentos urbanos que prototipan versiones de una ciudad justa y equilibrada. Versiones que no son solo el producto de la imaginación sino un ejercicio de composición. Las políticas de la participación deben generar condiciones de composición, condiciones que permiten componer otras versiones de ciudad, no solo imaginarla. Experimentos en la ciudalidad de la urbe, que nos ofrecen preguntas que no teníamos y alumbran futuros que no habíamos imaginado. Versionar la ciudad en su condición experimental.</p>
<p><strong>10. La ciudad, las ciudades….</strong><br />
Todo lo dicho hasta ahora puede ser re-escrito, modificado, alterado… las políticas de la participación no tienen guía ni método, estas deben ser reinventadas en cada momento.<strong> Todo esto es una versión para componer nuevas versiones.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Imagen: New Babylon, de Constant Nieuwenhuys.</strong></p>
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		<title>Archivos desobedientes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Adolfo Estalella]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Sep 2015 09:57:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Archivo]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Un blog que describe gráficamente con detalle y preciosismo las precarias infraestructuras de la ocupación del parque Gezzi (#Occupy Gezi Architecture). Una infraestructura urbana que amuebla la ciudad con una zona temporal autónoma en la forma de archivo (Archive TAZ). Una base de datos digital que documenta los apaños urbanos producto de la inventiva ciudadana [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Un blog que describe gráficamente con detalle y preciosismo las precarias infraestructuras de la ocupación del parque Gezzi (<a href="http://occupygeziarchitecture.tumblr.com/">#Occupy Gezi Architecture</a>). Una infraestructura urbana que amuebla la ciudad con una zona temporal autónoma en la forma de archivo (<a href="http://archivetaz.org">Archive TAZ</a>). Una base de datos digital que documenta los apaños urbanos producto de la inventiva ciudadana en distintas geografías (<a href="http://www.inteligenciascolectivas.org">Inteligencias Colectivas</a>)… <strong>Archivos que intervienen en la ciudad</strong> y son también el efecto de otras intervenciones. Archivos que narran lo urbano e infraestructuran la ciudad. Archivos que aspiran a liberar espacios como el software libre abre la tecnología. En definitiva, <strong>archivos urbanos desobedientes,</strong> que no sirven para engranar el orden establecido sino para desafiarlo</p>
<p>En la última década los hemos visto proliferar por todas partes: archivos individuales y colectivos, grandes o pequeños, en formato digital, material, o una mezcla de ambos. El <strong>impulso archivístico impregna de una manera sutil y casi invisible nuestra vida cotidiana.</strong> Documentamos lo ordinario y tornamos lo mundano en un objeto mediático fijado en la forma de archivo: imágenes que pasan a nuestro teléfono móvil, textos que categorizamos en nuestros blogs, vídeos subidos a grandes repositorios de Internet, bases de datos dedicadas a cualquier tipo de objeto digital… Y una vez en el archivo, se abren mil y una posibilidades para nuevos acontecimientos. <strong>El archivo es siempre el fin de algo y el principio de alguna otra cosa,</strong> un umbral entre dos lugares y dos tiempos diferentes.</p>
<p>Sabemos que el archivo moderno surge en el siglo XIX como un instrumento esencial de los Estados emergentes. Una <strong>tecnología destinada a reunir información sobre la población y los territorios,</strong> los archivos amueblaron los gobiernos nacientes con detalles sobre las reclamaciones de tierras y las obligaciones fiscales. Fueron también en esa época instrumentos imprescindibles del proyecto colonial, una tecnología que ayudó a extender geográficamente el alcance de los gobiernos: se ponía orden a vastos territorios mediante la ordenación de enormes archivos. De manera resumida, <strong>el archivo ha sido tradicionalmente una tecnología de control en manos de las grandes instituciones.</strong> Jacques Derrida y Michel Foucault nos enseñaron décadas atrás a pensar en el archivo como un modo hegemónico de pensamiento y una forma de control de los ciudadanos. Foucault lo sintetizó de manera sencilla y contundente al describir el archivo como un “sistema de enunciabilidad”: <strong>el archivo establece lo que se puede decir y lo que no</strong>, sirve para la producción y autorización del discurso. Derrida va más allá al argumentar que el archivo contribuye a la producción de aquello que aloja: no sólo guarda hechos sino que contribuye decisivamente a producirlos.</p>
<p><strong>Desobedientes</strong><br />
Frente a ese instrumento burocrático e institucional, hemos visto proliferar archivos radicales que han transformado su arquitectura y han redefinido radicalmente su función. El gran <a href="https://archivosol15m.wordpress.com/">archivo del 15M</a> constituye un ejemplo paradigmático. A los pocos días de la emergencia de la #AcampadaSol comenzó a constituirse un archivo destinado a documentar lo que estaba ocurriendo en el centro de la ciudad. Varios terabytes de contenido digital, pancartas y otros materiales son ahora preservados y cuidados en el Centro Social Autogestionado Tres Peces Tres en Lavapiés. <strong>Si la acampada dotó a la plaza con una infraestructura para habitarla de otra manera, el archivo de Sol amuebló la ciudad con un nuevo órgano para su memoria.</strong> Y ese particular impulso por preservar la memoria y narrar la ciudad viajó a los barrios a través de las asambleas que, concienzudas en las minutas de sus reuniones e insistentes en la narración de sus acciones, dieron cuenta de la ciudad que estaban reinventando.</p>
<p>Hemos escuchado repetidamente durante el último lustro que las tecnologías digitales han cableado las nuevas formas de activismo y práctica política; apenas hemos reparado, sin embargo, en la <strong>transformación radical del archivo en el nuevo clima de reinvención política.</strong> Solo algunos/as se han dedicado a pensar el lugar del archivo en el nuevo escenario político. Mi colega Ernesto García me decía que recientemente tomó conciencia de la dificultad para acceder a una parte de la memoria del activismo madrileño de la década de los noventa. Es probable que aquí y allá puedan encontrarse restos de lo que aconteció entre colectivos okupas, anarquistas, autónomos… pero la memoria está diseminada, no es pública y resulta de difícil acceso. Un ejemplo excepcional que explora <strong>la posibilidad y evidencia la necesidad de equipar al activismo político de tecnologías de archivo</strong> es la iniciativa con sede en Londres <a href="http://maydayrooms.org/">MayDay Rooms</a>, en sus propias palabras el proyecto se define como: “an active repository, resource and safe haven for social movements, experimental and marginal cultures and their histories”.</p>
<p>La cuestión no es sencilla, porque pareciera que <strong>los tiempos, infraestructuras materiales, dedicación y cuidados que requiere el archivo desafían a menudo las posibilidades de muchos proyectos activistas.</strong> Sin embargo, tenemos suficientes evidencias para decir que el archivo es un dispositivo de excepcional relevancia política. Los archivos que han proliferado en los últimos tiempos <strong>han alimentado la imaginación desobediente, han equipado los aprendizajes del activismo y han amueblado espacios urbanos para la experimentación política.</strong> En manos de las iniciativas ciudadanas el archivo, como dice el antropólogo Arjun Appadurai, deja de ser un instrumento para la memoria y se convierte en un dispositivo para la imaginación, una tecnología de la aspiración. <strong>Archivos desobedientes que no son construidos por el Estado sino liberados por los ciudadanos y que no extienden el control sino que lo contestan</strong>. Son instrumentos que más que recordar el pasado animan las aspiraciones de un futuro distinto: en manos de los ciudadanos, los archivos han sido liberados.</p>
<p><strong>Urbanos</strong><br />
Hay un aspecto distintivo de algunos archivos que hemos visto proliferar en tiempos recientes. <a href="http://occupygeziarchitecture.tumblr.com/">#OccupyGezi Architecture</a>, <a href="http://archivetaz.org/">Archive TAZ</a> (de Todo por la Praxis) e <a href="http://www.inteligenciascolectivas.org/">Inteligencias Colectivas</a> (de Zoohaus), son todos ellos <strong>archivos que mantienen una íntima relación con la ciudad</strong>. Hacen de esta su lugar de residencia y espacio de intervención, documentan lo que ocurre en ella al tiempo que la amueblan con nuevas infraestructuras: archivos que narran e infraestructuran. Los ejemplos son innumerables y abundantes especialmente entre los colectivos de arquitectura. Estructurado como un archivo desde su punto de partida, el proyecto de <a href="http://www.todoporlapraxis.es/?p=1424">Increasis</a> (también de Todo por la Praxis) fue lanzado como un repositorio de los desmanes de la especulación inmobiliaria. La Declaración de los Derechos Urbanos, de Zuloark, recopila las aspiraciones por una ciudad diferente al tiempo que experimenta con la infraestructura del archivo.</p>
<p>Pese a la constatación de la emergencia del archivo, es singular la desatención teórica y la invisibilización práctica que ha sufrido en determinados contextos. <strong>Frente al afán por construir mapas, pareciera que nadie se interesa por el archivo</strong> aunque muchas de esas cartografías son, en realidad, la visualización parcial de archivos que permanecen invisibles. Me atrevería a decir que el enorme catálogo del <a href="http://viveroiniciativasciudadanas.net/que-es-vic/">Vivero de Iniciativas Ciudadanas</a>, que muy habitualmente recurre al vocabulario del mapa y la cartografía para describirse, puede pensarse de manera productiva como un ejercicio de archivo. Pudiera parecer trivial pero nombrarlo en uno u otro sentido abre diferentes posibilidades a nuestra práctica y nos ayuda a identificar diferentes oportunidades políticas.</p>
<p>El archivo es una figura con tradición en el pensamiento urbano. Hace casi un siglo Walter Benjamin trazó esa analogía por la cual es posible pensar la ciudad como un gran archivo histórico: recorrer sus calles es navegar el archivo de la historia urbana. En otras ocasiones el archivo ha sido el lugar donde se guarda la memoria de la ciudad: la ciudad dentro del archivo. El archivo y la ciudad tienen una relación diferente en los casos mencionados. <strong>El archivo no es una metáfora ni la ciudad es únicamente el objeto de una práctica documental.</strong> Nos encontramos con <strong>archivos que expanden las intervenciones ciudadanas hacia otros lugares y momentos y generan condiciones para la experimentación urbana.</strong> Archivos que no pueden reducirse al gesto documental porque <strong>están atravesados por un impulso profundamente infraestructural,</strong> el que anima la experimentación con nuevas arquitecturas de archivo. El archivo es un repositorio de documentos, pero es también una singular arquitectura urbana.</p>
<p>La <a href="http://www.urbanrights.org/">Declaración Universal de los Derechos Urbanos</a> comenzó como un repositorio de entrevistas digitales sobre los derechos urbanos para ser traducida posteriormente en un parlamento urbano. <strong>El repositorio de lo dicho se convirtió en un foro de lo que estaba por decir.</strong> La Declaración, como otros de los referidos, nos pone sobre la pista de archivos singulares archivos en los cuales <strong>la ciudad no se guarda sino que se fragua.</strong> Son archivos que modelan lo urbano a través de sus arquitecturas particulares y dan vida a otra manera de practicar la calle y habitar la plaza. <strong>Infraestructuras que narran la ciudad y arquitecturas que la transforman: el archivo como género urbano.</strong> Si el archivo es en su etimología, literalmente, un lugar, nos encontramos ante nuevos lugares urbanos. <strong>Lugares-archivo donde la ciudad se hace, se aprende, se experimenta y se construye.</strong> Son lo que querría llamar archivos urbanos.</p>
<p>&nbsp;<br />
<strong>Referencias implícitas</strong><br />
Appadurai, A. (2003). Archive and Aspiration. In J. Brouwer &amp; A. Mulder (Eds.), Information is Alive: Art and Theory of Archiving and Retrieving Data (pp. 14-25). Rotterdam: NAj Publishers.<br />
Corsín Jimenez, A., Estalella, A., &amp; Colletive, Z. (2014). The interior design of [free] knowledge. Journal of Cultural Economy, 7(4), 403-515.<br />
Flood, C., &amp; Grindon, G. (2014). Disobedient Objects.<br />
Foucault, M. (1970). The Order of Things. London: Routledge.<br />
Derrida, J. (1996). Archive Fever: A Freudian Impression. Chicago: University of Chicago Press.<br />
Featherstone, M. (2006). Archive. Theory, Culture &amp; Society, 23(2-3), 591-596.<br />
Geiger, T., Moore, N., &amp; Savage, M. (2010). The Archive in Question. CRESC Working Paper Series, 81.<br />
Lafuente, A. (s/d). Los laboratorios ciudadanos y el anarchivo de los comunes<br />
Osborne, T. (1999). The ordinariness of the archive. History of the Human Sciences, 12(2), 51–64.<br />
Stoler, A. L. (2009). Along the Archival Grain. Thinking through colonial ontologies. Princeton and Oxford: Princeton University Press.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Imagen:</strong> Archive TAZ, Todo por la Praxis.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Iniciativas ciudadanas: desbordes de la cultura</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Adolfo Estalella]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Jul 2015 10:39:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Experimentation]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Hace cinco años que comenzamos a aproximarnos a lo que está ocurriendo en Madrid como investigadores interesados por la manera como la ciudad se estaba transformando. Con el tiempo acabamos atrapados en ese contexto de reinvención urbana en el cual nuestra manera de investigar sufrió una importante transformación: convertimos a nuestras contra-partes en co-investigadores, pares [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hace cinco años que comenzamos a aproximarnos a lo que está ocurriendo en Madrid como investigadores interesados por la manera como la ciudad se estaba transformando. Con el tiempo acabamos atrapados en ese contexto de reinvención urbana en el cual <strong>nuestra manera de investigar sufrió una importante transformación:</strong> convertimos a nuestras contra-partes en co-investigadores, pares que nos ayudan y enseñan a pensar la ciudad. La trama por la que hemos deambulado recorre instituciones culturales como Medialab-Prado e Intermediae y se detiene en espacios resultado de la intervención de vecinos y urbanitas: El Campo de Cebada, Esta es una plaza, La Tabacalera de Lavapiés, la Red de Huertos Urbanos de Madrid (Rehd Mad!)… Es una visión muy parcial de la ciudad, pero no por ello menos fiel a la <strong>efervescencia política y creatividad urbana que la atraviesa en estos años</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">La situación legal de esos espacios e infraestructuras ciudadanas ha resultado de momentos oportunistas y azares del destino y este asunto se ha convertido en una preocupación creciente en ellos. Unos han logrado convenios de cesión del suelo o los inmuebles que los acogen, otros tienen autorizaciones temporales y gratuitas, y algunos se encuentran en limbos legales de difícil definición. Desde hace varios meses, personas y colectivos involucrados en ellos trabajan para <strong>definir un marco de relación con la administración</strong> que les dote de estabilidad y seguridad legal y despliegue las condiciones para que otros nuevos proyectos puedan desarrollarse.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese esfuerzo tiene un precedente concreto: el acuerdo de regularización de una docena de huertos que firmó la Red de Huertos Urbanos de Madrid con el ayuntamiento este año 2015. Un logro que no sólo ha dotado de cobertura legal a esas intervenciones vecinales sino que ha alumbrado en su esfuerzo <strong>nuevas formas de interlocución con la administración pública.</strong> Los huertos evidencian además una manera distinta de habitar la calle, que no es representada por el jardín que pacifica la ciudad sino por el huerto que la rediseña. Lo que muchos de esos proyectos ponen en juego, como los huertos urbanos, son ejercicios de <strong>intervención en el diseño de la ciudad</strong> que redefinen sus ecologías, infraestructuras y conocimientos; proyectos que experimentan, de una manera radical, con la condición de lo urbano.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando esos espacios se personan ante la administración lo hacen normalmente bajo el marco de la práctica cultural, la propuesta lúdica o el registro de lo vecinal. Can Batlló es un ejemplo paradigmático, un bloque dentro de un recinto fabril en el barrio de Sants de Barcelona que desde 2011 es gestionado por los vecinos. El documento legal que sella el acuerdo describe el proyecto a partir de<strong> “actividades culturales y recreativas de interés público y social”</strong> y dice que sus objetivos son “potenciar la vida asociativa del barrio, promover los servicios y actividades de interés ciudadano y potenciar los actos culturales”. En términos similares, el acuerdo que La Casa Invisible de Málaga tenía con el ayuntamiento describía a esta como una “iniciativa cultural”. Ciertamente nos encontramos con proyectos culturales, atravesados por lo lúdico y donde la condición vecinal es un pilar clave. Pero siendo descripciones fieles son también completamente insuficientes, porque <strong>lo que traen de nuevo a la ciudad es mucho más que lo que pone en juego un teatro o un museo, un parque infantil o una pista de petanca, una asociación o un local vecinal. </strong>Esos proyectos ciudadanos desbordan ampliamente el marco de la cultura.</p>
<p style="text-align: justify;">Hace tiempo que los gobiernos municipales se han dado cuenta de sus limitaciones para gobernar la ciudad. Se equipan de infraestructuras que recablean nuestras calles y plazas con la esperanza de dar solución al tráfico congestionado o atmósferas contaminadas; en otras ocasiones promueven la creatividad o tratan de dotar de inteligencia a la ciudad. En cualquiera de los casos, la mayor parte de las veces son planes movidos por las preguntas de siempre. El desafío que la ciudad nos plante actualmente no es simplemente una mejor gestión, tampoco una mayor inteligencia, ni un aumento de la creatividad o más infraestructuras digitales. <strong>El desafío que la ciudad contemporánea parece lanzarnos es cómo ser capaz de pensarla en nuevos términos.</strong> No se trata de encontrar respuesta a las preguntas sabidas sino de ser capaces de construir otras nuevas. Y si hay lugares donde se están alumbrando nuevas preguntas son esos espacios donde se ponen a prueba la condición misma de lo urbano, la definición de sus ecologías y las infraestructuras y metodologías que necesitamos para aprender a aprender ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Para dar cuenta de cómo esos proyectos experimentan e investigan con la naturaleza de lo urbano podemos recurrir al <strong>lenguaje pálido y aburrido de la I+D</strong> (ciudadana) o a la <strong>jerga chispeante y vacía de la ciudad digital e inteligente</strong>. Pero más que eso, creo que necesitamos un nuevo vocabulario para nombrar esas iniciativas que mediante el despliegue de infraestructuras ciudadanas liberan capacidades pedagógicas de la ciudad que desconocíamos. <strong>Necesitamos nuevo vocabulario para nombrar a esa ciudad que se reinventa,</strong> porque pensarlo únicamente desde el registro de lo lúdico, la cultura o lo vecinal sería reducir su valor y limitar su alcance político. No importa lo pequeños que sean esos proyectos porque sabemos que <strong>el valor de un laboratorio no se mide por el tamaño de su instalación sino por las dimensiones de las preguntas que nos plantea.</strong> Y hay algo de lo que no me cabe ninguna duda: esos proyectos están alumbrando preguntas descomunales para la ciudad que nos ayudan a repensar nuestro habitar en común al tiempo que redefinen los contornos de ese nosotros.</p>
<p style="text-align: justify;">El corolario de todo esto es sencillo. <strong>Quizás va siendo el momento de presentarse en nuevos términos cuando interpelamos a la administración y no recurrir a la sencilla coartada de lo cultural o lo artístico</strong> porque de la misma manera que eso abre algunos espacios de autonomía cierra otros de excepcional relevancia. Ciertamente podemos pensarlos desde una perspectiva cultural, pero si hay una cultura de excepcional valor que es alumbrada en esos lugares esta es una cultura de la experimentación. Y no es una metáfora la utilización de la figura del experimento sino una descripción fiel que pretende poner las prácticas propias de esos lugares en relación con las múltiples culturas de la experimentación (en ciencias naturales, pero también en arte y determinadas tradiciones de las ciencias sociales). A poco que uno atienda a las formas de registro y de archivo, a la manera como el espacio público urbano es amueblado y dotado de nuevas infraestructuras, o que prestemos atención a los sofisticados circuitos por donde corren los aprendizajes que se generan, no es difícil distinguir y describir en términos experimentales lo que ahí ocurre: <a href="https://www.diagonalperiodico.net/blogs/fuera-clase/ese-conocimiento-la-razon-tecnocratica-ignora-2-estallido-comunidades-epistemicas">comunidades epistémicas experimentales</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Los científicos/as sociales podemos aportar aquí nuestra pequeña contribución, porque los estudios sociales de la ciencia y la tecnología han demostrado desde hace varias décadas que el conocimiento sólido y fundado ya no es producido únicamente por las instituciones convencionales: universidades, academias, centros de investigación… sino que es elaborado también por activistas, asociaciones de vecinos y ciudadanos que se preocupan y producen nuevo conocimiento sobre su cuerpo, la ciudad o el medioambiente. Nos encontramos, literalmente, ante <strong>culturas que alumbran nuevas realidades y engendran nuevas preguntas.</strong> Estamos ante <strong>espacios de experimentación urbana, que dan otra vida a lo que significa experimentar</strong> y que debieran ser considerados en esos términos por las administraciones públicas, con todo lo que eso conlleva.</p>
<p style="text-align: justify;">Imagen: La Casa Invisible de Málaga (autora: <a href="http://lainvisible.net/">La Casa Invisible</a>).</p>
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		<title>Glosario borroso sobre ciudad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jun 2015 12:16:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Parece que hemos entrado en un ciclo de toma de posición (cuando no de toma de posesión) respecto del cual hay que manifestar lo que pensamos sobre esto y lo otro, con voz única y unilateral, en todos los órdenes de la vida: sobre cultura y sobre ciudad, sobre soberanía y autonomía, sobre hegemonía y razón popular, sobre [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Parece que hemos entrado en un ciclo de toma de posición (cuando no de toma de posesión) respecto del cual hay que manifestar lo que pensamos sobre esto y lo otro, con voz única y unilateral, en todos los órdenes de la vida: sobre cultura y sobre ciudad, sobre soberanía y autonomía, sobre hegemonía y razón popular, sobre lo instituido y lo instituyente, en fin, sobre tantas cosas que a uno, francamente, le cuesta hilar fino y no verlo todo borroso.</p>
<p>Por eso he considerado que a lo mejor ha llegado el momento para, no tanto tomar, como abrir una posición, una posición borrosa. Por ejemplo, esbozar un glosario borroso sobre ciudad. Un glosario borroso con el que pellizcarme cada vez que alguno intenta embelesarme con su toma de posesión. ¿Por qué sobre ciudad? Porque sigue siendo, muy a mi pesar y por mucho que lo intento, cosa sobre la que se me mezclan y emborronan muchas cosas y muchas voces.</p>
<p>El glosario recorre algunas de esas voces que hoy oímos sobre ciudad. Unas se oyen más que otras, y desde luego no están todas. Son voces, también, que reverberan, que se superponen y confunde unas con otras. Conviene, sin embargo, tenerlas todas presentes.</p>
<p>1. <strong>La ciudad es algo que nos pasa</strong>, es decir, algo que nos atraviesa, que nos sobrevuela, una corriente que nos lleva. Somos sujetos pasivos de ella: proceso histórico, macroeconomía, geopolítica del miedo.</p>
<p>Así, nos dicen, la ciudad es un lugar que ocupamos de camino a otro sitio: al progreso, a la modernidad, al desarrollo; también al abismo, a la violencia, a la desesperación y la desesperanza.</p>
<p>¿Cómo nos lleva la ciudad a esos sitios? Generalmente en un tobogán evolucionista, por el que han pasado desde la lucha de clases a la destrucción creativa, así como las más diversas dialécticas higienistas, pedagógicas e iluminadas. Hoy nos hablan de acumulación por desposesión o de aceleramiento antropocénico. Los más felices – históricamente también, los más peligrosos – nos hablan de ciudades marcas y ciudades creativas.</p>
<p>2. <strong>La ciudad es una condición</strong>, un orden constituido: entre lo sagrado y lo secular, entre cultura y naturaleza, de derechos y obligaciones, de libertades y responsabilidades, de identidades y clases. En la ciudad ‘somos’, y desde esta condición de ser ‘estamos-para’: dar y recibir, mandar o servir, exhibir o ser expuestos, vender y comprar, cuidar o ser cuidados, controlar o ser controlados.</p>
<p>Todavía hoy encontramos ciudades repletas de puertas y umbrales que separan unas condiciones de otras.</p>
<p>3<strong>. La ciudad es una comunidad</strong>, un entramado de relaciones, a veces simples, casi siempre complejas: gremios y colegios, sociedades y corporaciones, círculos de potentados, círculos de conspiradores y círculos de revolucionarios, gentes de un mismo lugar o personas de una misma orientación sexual o identidad de género.</p>
<p>Las comunidades a veces se mezclan, a veces no, dando lugar a segregaciones raciales, étnicas, profesionales, etc., o bien a encuentros multiculturales y cosmopolitas que nos traen gran alegría y felicidad [sic].</p>
<p>4. <strong>La ciudad es una base de datos</strong>, sobre esas comunidades y sobre otras que no sabemos aún que existen: datos sobre el perfil socio-demográfico de sus residentes, sobre sus hábitos de consumo, sobre eficiencia energética, sobre transporte y movilidad; datos sobre el precio del metro cuadrado y sobre su relación con el nivel medio de ingresos en un distrito, y sobre el cruce comparado de unos y otros datos por distritos, y todavía otro cruce de datos adicional a partir del nivel educativo de los integrantes de la unidad familiar, o de su lugar de procedencia, o de sus años de empadronamiento.</p>
<p>La ciudad es una gramática abierta de datos cuyas lenguas (en plural) apenas alcanzamos a vislumbrar.</p>
<p>5. <strong>La ciudad es un espacio</strong>, al interior del cual a veces obramos nosotros, pero que otras muchas veces obra todo él sobre nosotros mismos.</p>
<p>Un espacio privado, un espacio público, un espacio común. Y espacios entre medias, en los intersticios y en los márgenes, con nombres y sin nombres.</p>
<p>Los espacios de la ciudad son a veces fríos bloques de hielo, que nos congelan e impiden movernos. Nos asustan y atemorizan, quedando en ellos atrapados. La imaginación espacial nos puede, nos decimos.</p>
<p>Otras veces creemos que los espacios de la ciudad son nuestros, lugares prestos a ser ocupados. Hay imaginaciones espaciales que nos empoderan, nos decimos.</p>
<p>Y luego está el territorio. El territorio, el territorio, el territorio. Y la escala.</p>
<p>Territorio y escala: escuadra y cartabón para acabar con todo atisbo de imaginación espacial. Para acabar de una vez por todas con la ciudad.</p>
<p>6. <strong>La ciudad es un ecosistema</strong>, un sistema metabólico y circulatorio, al interior del cual se mueven y desplazan bienes, capital, información, personas y excrementos.</p>
<p>Se mueven recursos y residuos, activos y desechos, muebles e inmuebles, seres humanos y seres inhumanos, al compás de plusvalías que dibujan una ecología política retroactiva y retrógrada.</p>
<p>7. <strong>La ciudad es una red</strong>, una topología, un sistema infraestructural e informacional; una señal, un bit, un indicador, una imagen.</p>
<p>Information, knowledge, smart cities: No hay manera de quedarse fuera sino es quedándose atrás.</p>
<p>7. <strong>La ciudad es un modo de estar en el mundo</strong>, una actitud, una cultura: la del <em>flâneur</em> curioso, el paseante que busca dejarse asombrar por las luces de la ciudad, por el centelleo de sus infinitas formas y mercancías; o la del extraño, que navega un mundo nuevo que ni le termina de ser próximo ni le termina de ser ajeno. Entre unos y otros, la ciudad se despliega como un gran espectáculo de consumo, de objetos, personas y paisajes, alimentado a fetichistas, caníbales y turistas, una suerte de fantasmagoría que nos sobrecoge sin que sepamos o queramos resistirnos.</p>
<p>8. <strong>La ciudad es una pulsión</strong>, un cuerpo enervado, en tensión, curioso y observador, sagaz y espabilado, deseoso y voraz, que se escurre y adelanta a todo, que se escabulle para llegar al mundo una milésima de segundo antes de haber acontecido.</p>
<p>La ciudad está ahí, ahí, ahí, aconteciendo.</p>
<p>9. <strong>La ciudad es un sistema abierto y auto-organizado</strong>, complejo y emergente, vivo, material, dinámico y recursivo, en constante proceso de aprendizaje.</p>
<p>Por ello, si queremos alcanzar a ‘tocar’ la ciudad, a pulsarla y entrever cómo crece y se desenvuelve, no hay otra manera de hacerlo que a través del aprendizaje, del diseño de sistemas vivos que aprenden de la mano de la ciudad misma.</p>
<p>Aprendizajes que son susurros vertebradores de la vida urbana, que la infra-estructuran, que se despliegan con ella, a diferencia de las normas, las ordenanzas, los reglamentos, los planes urbanísticos y toda otra clase de pronunciamientos expertos, que super-estructuran la ciudad, legislando y &#8216;enseñando&#8217; un urbanismo ya extinguido y muerto.</p>
<p>Vamos a ver cuánto da de sí la toma de posesión.</p>
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		<title>Ciudad Escuela: entrevistas Radio Museo Reina Sofía</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Mar 2015 16:07:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[15Muebles]]></category>
		<category><![CDATA[Ciudad Escuela]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
		<category><![CDATA[Urbano]]></category>
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					<description><![CDATA[Ya hemos hablado con anterioridad de Ciudad Escuela, la plataforma de pedagogías urbanas de código abierto que tuvimos ocasión de diseñar y poner en marcha durante el transcurso de nuestra Residencia de Investigación en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en 2013-2014 (residencia que disfrutamos como integrantes del colectivo 15Muebles). Durante los últimos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Ya hemos hablado con anterioridad de <em><a href="http://ciudad-escuela.org/" target="_blank">Ciudad Escuela</a></em>, la plataforma de pedagogías urbanas de código abierto que tuvimos ocasión de diseñar y poner en marcha durante el transcurso de nuestra <a href="http://www.museoreinasofia.es/pedagogias/centro-de-estudios/residencias-investigacion/2013-2014/resolucion" target="_blank">Residencia de Investigación en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía</a> en 2013-2014 (residencia que disfrutamos como integrantes del colectivo <em><a href="http://www.15muebles.org/15muebles/" target="_blank">15Muebles</a></em>).</p>
<p>Durante los últimos meses hemos sido invitados a hablar sobre <em>Ciudad Escuela</em> un par de veces a la Radio del Museo Reina Sofía. Las entrevistas dan cuenta del origen del proyecto, de los encuentros y desencuentros con que nos hemos topado desde su puesta en marcha; también, de la coyuntura y las condiciones de vida y trabajo que atraviesan y conforman el ejercicio de un urbanismo comprometido y crítico hoy; y, en suma, de las aspiraciones y posibilidades que imaginábamos, y seguimos imaginando, para el proyecto.</p>
<p>Las entrevistas, por tanto, son una buena introducción a <em>Ciudad Escuela.</em> La radio del museo, además de colgar el archivo de audio de las mismas, ha tenido la gentileza de transcribirlas. (El material original disponible <a href="http://radio.museoreinasofia.es/15muebles" target="_blank">aquí</a> y <a href="http://radio.museoreinasofia.es/Ciudad-Escuela?lang=es" target="_blank">aquí</a>.) He pensado que merecía la pena juntar ambas transcripciones en un mismo texto, acompañándolo, también, del audio original.</p>
<p>1. Entrevista a Alberto Corsín Jiménez, junio del 2014</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe loading="lazy" src="http://radio.museoreinasofia.es/spip.php?page=embed&amp;id=532" frameborder="0" width="350" height="290"></iframe><br />
Transcripción</p>
<div>
<p><strong>Alberto Corsín</strong>: El proyecto <em>Ciudad Escuela </em>lo ponemos en marcha una plataforma de investigación en <em>mobimiento </em>(con b de mueble), sobre las formas en que política, conceptual y materialmente la ciudad se infraestructura a día de hoy. Esa plataforma de investigación en mobimiento se llama 15 Muebles, inspirada en el tipo de ciudad que el movimiento 15M puso en escena. La plataforma la componemos dos colectivos de arquitectura, Basurama y Zuloark, dos antropólogos, Adolfo Estalella y yo mismo, y dos arquitectos con experiencia en la transformación de la Arquitectura en una práctica y una cultura de red, que son Domenico di Siena y Alfonso Sánchez Uzábal.</p>
<p>Lo que nos proponíamos en nuestra residencia era problematizar el tipo de ciudad que el 15M hizo visible en esos tres aspectos: infraestructuras políticas, infraestructuras conceptuales e infraestructuras físicas, materiales. Y hacerlo en términos más o menos simétricos a las experiencias que se estaban sucediendo en la ciudad de Madrid, especialmente en aquellas experiencias que nosotros conocíamos muy de cerca. Por ejemplo, el Campo de Cebada, Estoesunaplaza o las asambleas de barrio, las mareas, etc.</p>
<p>Una de las cosas que nos preguntamos y que la investigación intenta vehiculizar es ¿Qué es la pedagogía cuando te la encuentras en la calle? Cuando encuentras gente que está poniendo en marcha proyectos no necesariamente pedagógicos, sino más bien políticos, de autoconstrucción o epistémicos, de transformación a nivel intelectual y de prácticas críticas. Estas distintas maneras de intervenir la ciudad tienen sin duda un valor educativo, un componente educacional, pero no necesariamente son pedagógicas. Lo que nos planteamos entonces es, además de ser fieles a estas prácticas de intervención de la ciudad en sus propios términos, intentar eclosionar sus potencialidades y líneas de fuga pedagógicas.</p>
<p>Lo que acabó dando una arquitectura, un soporte, al proyecto es un desarrollo tecnológico que tiene la Fundación Mozilla que llaman los <em>Open Badges</em>. Es un proyecto que pone en marcha la Fundación Mozilla hace cuatro años, cuando se dan cuenta de que hay millones de personas aprendiendo cosas en Internet y que esos aprendizajes no están reglados. Hay gente que está aprendiendo a cortar el pelo viendo vídeos en Youtube o está aprendiendo a tocar la guitarra o a soldar, y todo ese aprendizaje no tiene una certificación detrás. Entonces Mozilla pone en marcha los <em>badges</em>, que permiten a cualquier persona convertirse en un emisor de <em>badges</em>. Si consideras que se te puede dar bien enseñar a tocar la guitarra puedes armar una página web donde subes vídeos y enseñas a otros a tocar. Cada uno decide en qué términos y cómo enseña. La persona que emite los <em>badges </em>tiene que desarrollar algún sistema para comprobar que el que está al otro lado está aprendiendo de verdad, lo que Mozilla llama las evidencias.</p>
</div>
<p>Nosotros, inspirados por el sistema de los <em>Open Badges</em>, nos preguntamos: si la ciudad está a día de hoy en un momento experimental, que era nuestra hipótesis de partida, podríamos de alguna manera decir que hay infinitas pedagogías ahí fuera, de gente que está contándose la ciudad y reaprendiéndose la ciudad mutuamente, unos a otros. Entonces, ¿qué tal si usamos esta tecnología de los badges para hacer todo eso visible y liberar todo ese conocimiento? Hay mil maneras de relatar, de contarse la ciudad como ciclista, como viandante&#8230; ¿Qué tipo de escuela sería aquella que puede hacer visible todo eso? La plataforma es una página web: <a href="http://ciudad-escuela.org/">ciudad-escuela.org/ </a>y está estructurada de la siguiente manera. Tiene tres puertas de entrada: lo que llamamos &#8220;Descubrir la ciudad&#8221; que son nuestros itinerarios. Hemos creado cinco relatos sobre la ciudad, relatos más o menos teóricos donde hacemos visible la ciudad que nosotros reconocemos a través de esta problematización en la que hemos estado ocupados los últimos cuatro años, desde el 15M. Una ciudad que tiene que ver con infraestructuras abiertas, donde los ciudadanos asumen el diseño, la puesta en escena, la certificación incluso de sus propias infraestructuras urbanas. Ése es un itinerario, las infraestructuras abiertas. Otro itinerario tiene que ver con urbanismos en beta, lo que llamamos un urbanismo experimental. Otro tiene que ver con las interfaces. Hemos sido testigos de la proliferación de interfaces y pantallas en la ciudad, desde dispositivos móviles a nuevas maneras de contarse la ciudad a través de todo tipo de relatos en blog, con twitter, con facebook. Hay nuevos media que mediatizan e intermedian cómo nos contamos la ciudad unos a otros. En fin, son cinco itinerarios y cada itinerario es simplemente un itinerario posible. En el interior de cada itinerario, y ésta es la siguiente puerta de entrada a Ciudad Escuela, están los badges, lo que nosotros llamamos las &#8220;unidades de aprendizaje&#8221;.</p>
<p>2. Entrevista a Manuel Pascual y Adolfo Estalella, diciembre del 2014</p>
<p><iframe loading="lazy" src="http://radio.museoreinasofia.es/spip.php?page=embed&amp;id=556" frameborder="0" width="350" height="290"></iframe><br />
Transcripción</p>
<p><strong>Manuel Pascual: </strong>Ya no sé puede trabajar solo como desde fuera sino que tienes que interactuar y hacer un proyecto junto a la gente o junto a la ciudad para que tenga sentido el proyecto.</p>
<p><strong>Adolfo Estalella: </strong>Algo de lo que hemos hablado poco pero que me parece muy relevante es que es un proyecto de colaboración entre arquitectura y antropología. Entre una antropología que comienza a diluir sus formas habituales y se re-infraestructura o se dota de nuevo equipamiento material y una arquitectura con una sensibilidad singular, que va más allá de la construcción y empieza a pensar de una manera muy seria la condición social de sus intervenciones. Es interesante cómo surge el proyecto porque surge de un fracaso, de un intento de estudiar a la manera tradicional de la antropología a Basurama. Y hay una resistencia por parte de alguno de sus miembros e incomodidad y tenemos que buscar una alternativa, y la alternativa es generar un espacio de colaboración en el que ya los otros no son nuestro objeto de investigación sino nuestra parte en una colaboración. <em>Ciudad Escuela </em>es una propuesta de colaboración y el resultado de una colaboración.</p>
<p><strong>Manuel Pascual: </strong>Lo que nos ha dado el Reina Sofía o el centro de estudios es tiempo para trabajar y tener unas metas en las que construir ciertos objetivos. El Reina nos ha obligado a cristalizar el proyecto, con los errores y las bonanzas que eso lleva.</p>
<p><strong>Adolfo Estalella: </strong>Lo que hemos intentado hacer es desarrollar esta idea y esta práctica de qué sería una pedagogía urbana de código abierto, que era la idea principal en torno a la cual cristaliza el proyecto. La cristalización ha sido en torno a una serie de itinerarios pedagógicos que proponen grandes temáticas para comenzar a pensar la ciudad como un objeto de aprendizaje y un lugar donde se aprende y cada uno de estos itinerarios está alfombrado con una serie de badges que son temas específicos. A lo largo del último año, lo que hemos es hecho desarrollar una serie de 20 talleres distintos en distintos lugares de la ciudad e ir equipando con estas actividades el proyecto. Hemos desarrollado la infraestructura, que es un sitio web hecho con código abierto, la cual puede tirar cualquier actividad pedagógica que ocurra en la ciudad. Estamos muy contentos por dos razones: Una porque la infraestructura ha sido replicada casi literalmente en Colombia. Entonces un clon literal de la web lo puedes encontrar en ciudadescuela.co. Y por otro lado, porque varias iniciativas y colectivos de arquitectura han comenzado a utilizar los badges de <em>Ciudad Escuela</em>. De alguna manera, esa idea de cómo abrir el código de esta pedagogía urbana comienza a cuajar cuando otros colectivos se interesan por la plataforma.</p>
<p><strong>Manuel Pascual: </strong>Una cosa que es interesante que ha sucedido, que además era una cosa que al principio criticábamos del propio proyecto, que se haya construido casi un sistema que lo que hace es legitimar el conocimiento. Yo hago un taller de diseño participado en una plaza y le digo a la gente que desde ahora además pueden llevarse un badge en diseños abiertos de <em>Ciudad Escuela</em>. Esa cosa de la &#8220;titulitis&#8221; que era algo que queríamos evitar pero que para mucha gente funciona. Tenemos un taller periódicamente en el Campo de Cebada con una universidad colombiana y se han lanzado como locos a solicitar ese badge. Cada una de las personas que quiere un badge tiene que abrir una documentación nueva de lo que ha aprendido. No solo aprendes sino que tienes que publicar, abrir lo que has aprendido al resto del mundo.</p>
<p>Los badges de Mozilla no solo están infraestructurando procesos pedagógicos sino que están infraestructurando otras formas de ejecutar el diseño. Imagínate, acaba de legalizarse la reforma de 16 huertos urbanos comunitarios en Madrid.  Imagínate si el ayuntamiento de Madrid en vez de diseñar los huertos urbanos a través de un plan homogeneizador o un plan urbanístico convencional, un plan de cómo tienen que ser los huertos, diseñara a través</p>
<p>de planes pedagógicos vinculados a <em>Ciudad Escuela </em>o cualquier otra plataforma parecida. No voy y construyo lo que creo que la gente necesita y lo hago igual en todos los huertos, sino que lo que hago es diseñar talleres de reflexión o de trabajo en torno a los huertos. Para que sean los propios ciudadanos los que puedan diseñar y construir estos huertos comunitarios. Imagínate que muchas de las cosas que se planean en la ciudad de esta manera, desde un rígido plan desde arriba, se pudieran diseñar o infraestructura a través de talleres o de circunstancias de pedagogía cada una de las cosas que suceden en la ciudad.  En vez de hacerlo de una planificación vertical se haga desde un trabajo pedagógico horizontal. Se podría hacer un plan general de Madrid basado en estrategias de pedagogía en vez de estrategias de planificación.</p>
<p><strong>Adolfo Estalella: </strong><em>Ciudad Escuela </em>intenta hacer visible la condición pedagógica de muchos proyectos que están poblando la ciudad. Un huerto no es solo huerto es una manera nueva de practicar la ciudad y de imaginarla. Detrás de eso hay un todo un ejercicio de aprendizaje del que <em>Ciudad Escuela </em>toma inspiración y que por otro lado intenta hacer visible. <em>Ciudad Escuela </em>sería una infraestructura para todo esos ejercicios pedagógicos, una infraestructura que intenta hacerlos visibles y sancionar esa condición pedagógica y que no sean únicamente las instituciones tradicionales las que sigan ostentando el monopolio de cuáles son los conocimientos legitimados. Además del ejercicio pedagógico, hay una propuesta política en <em>Ciudad Escuela </em>en la cual la política no se entiende únicamente no solo a través del discurso y de la palabra sino a través de la intervención material. Construir un huerto en la ciudad hay todo un ejercicio político detrás de esto. Amueblar el espacio público como se hace en el Campo de Cebada es toda una intervención política en la ciudad, que no pasa por la manifestación sino que &#8220;mobiliza&#8221; la ciudad con b, con b de mueble.</p>
<p>Una manera de pensarlo o a través de la cual hemos tomado inspiración es a través de esa idea del derecho a la ciudad, que es una figura que acuña Henri Lefebvre a finales de los sesenta  para pensar en el derecho a la ciudad como un ejercicio de reclamación a habitar la ciudad en nuevos términos. Nuevos derechos entran en la existencia o comienzan a poblar la ciudad a través de esos ejercicios de amueblamiento. Podríamos decir que una de las ideas que propone <em>Ciudad Escuela </em>es la idea de re-amueblar el derecho a la ciudad, dotarle de nuevas infraestructuras ya no solo es una cuestión puramente discursiva sino que requiere de nuevos muebles.</p>
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		<title>‘La apuesta municipalista’: una larga historia (reseña)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Adolfo Estalella]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Feb 2015 10:39:57 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Urbano]]></category>
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					<description><![CDATA[{Reseña} Observatorio Metropolitano de Madrid, (2013). ‘La apuesta municipalista’. Madrid: Traficantes de Sueños. Las expresiones de protesta que en los últimos cuatro años han recorrido toda España han colocado a la ciudad en el centro de la política; escenario de un ejercicio que reinventa las formas y el objeto de la práctica política. Guanyem en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><strong>{Reseña} Observatorio Metropolitano de Madrid, (2013). <em>‘La apuesta municipalista’</em>. Madrid: Traficantes de Sueños.</strong></p>
<p>Las expresiones de protesta que en los últimos cuatro años han recorrido toda España han colocado a la ciudad en el centro de la política; escenario de un ejercicio que reinventa las formas y el objeto de la práctica política. Guanyem en Barcelona y las diversas agrupaciones de Ganemos, primero en Madrid y después en otras ciudades de toda España, atestiguan la emergencia de un movimiento que el libro objeto de esta reseña nombra como nuevo municipalismo. Sabemos que las ciudades han emergido en décadas recientes como espacios centrales de la gobernanza política contemporánea. Ante el progresivo vaciado de un Estado que pierde atribuciones a favor de instituciones supra-nacionales e infra-estatales, la ciudad emerge como lugar paradigmático de una nueva gobernanza. El panorama es quizás más complejo y el libro da cuenta de ello al apuntar a la complejificación cada vez mayor de los niveles de gobierno.</p>
<p>‘La apuesta municipalista’ plantea como tesis central la idea de que las ciudades constituyen una oportunidad central para la renovación de nuestras democracias actuales: “si tomamos las instituciones que resultan más inmediatas a los ciudadanos, los municipios, y los convertimos en ámbitos de decisión directa, podemos hacer realidad una democracia digna de tal nombre” (143). La obra se organiza en cinco capítulos, los dos primeros trazan la emergencia histórica del municipalismo en España (capítulo uno) y en otros países europeos en la últimas décadas (capítulo dos). El capítulo tercero describe la arquitectura institucional de los municipios españoles establecida en la democracia y el cuarto concreta la discusión para el caso de Madrid y hace una revisión de la historia de las asociaciones vecinales y la transformación de la ciudad en el proceso creciente especulación inmobiliaria. El libro se cierra con una llamada a un municipalismo democrático que enumera un catálogo de propuestas que constituyen un borrador de manifiesto.</p>
<p><strong>Municipio libre</strong><br />
La obra sitúa la emergencia histórica de lo que denomina municipalismo en el siglo XIX, momento en que se arma la arquitectura institucional del Estado español y se delinea la idea de autonomía municipal. Será un periodo convulso de gobiernos efímeros e insurrecciones permanentes a lo ancho de toda España en el que está en disputa, entre otros asuntos, el equilibrio entre la aspiración centralizadora del Estado y la autonomía de sus distintas instituciones territoriales. El liberalismo progresista de carácter republicano, federalista, democrático y social verá en los municipios la oportunidad para una reorganización del poder político y se enfrentará durante todo el siglo a la oposición de conservadores y liberales de otro pelaje partidarios de un Estado centralizado. En mitad de esas luchas cobra forma la idea de autonomía municipal a través de distintas legislaciones que comienzan con la Constitución de 1812 y continúan posteriormente con reformas en décadas siguientes. Algunas de esas mediadas permanecen hasta la actualidad, como el establecimiento de diputaciones, institución dependiente del gobierno central, en un nivel superior al del ayuntamiento y que con la reciente reforma municipal gana en atribuciones.</p>
<p>Los liberales se organizan durante todo ese tiempo en clubes secretos y tablaos diseminados por pueblos y ciudades; el paradigma de estas agrupaciones secretas fue quizá la sociedad de Los Comuneros. Esos espacios serán el armazón para las insurrecciones constantes que se producen desde mediados de siglo por toda España y que cristalizan en la constitución de juntas revolucionarias en los municipios. Resultado de ese proceso es la idea del municipio libre que se desarrolla en el último cuarto del siglo cuando se radicalizan las ideas municipalistas de un republicanismo que tiene entre sus objetivos la comunalización de las tierras. La idea tendrá recorrido hasta la década de 1930 donde se articula en torno a tres ejes: urbanismo ecologista, poder democrático local y auto-organización del bienestar.</p>
<p><strong>Okupas y verdes</strong><br />
Las protestas de la década de los sesenta del siglo XX darán lugar a la emergencia de nuevos movimientos urbanos que hacen de la ciudad su objeto de reclamación. La obra describe dos de ellos: la experiencia de okupación de los llamados Provos y Kabouters en Holanda que emergen a finales de la década de los sesenta y se desarrollan durante la década de los setenta; y los movimientos ecologistas en Alemania y Francia y su transformación en partidos políticos. Las propuestas de transformación social de estos movimientos adoptaron tres líneas diferentes: expresiones contraculturales que tomaron la forma de acciones públicas como candidaturas paródicas, nuevos movimientos urbanos, y alternativas políticas formales. Un ejemplo son los Provos holandeses, que nacen como movimiento contracultural a través de acciones públicas callejeras en la forma de happenings que vehiculan su crítica a la sociedad de la época. De ahí pasarían a cristalizar como movimiento y se convertirían en la década de los setenta en partido político con el nombre de Kabouters; llegaría a obtener una representación considerable, aunque efímera, en el ayuntamiento de Ámsterdam. Sirvieron de ejemplo para otros movimientos europeos que vieron en la transición a formas convencionales de la política una estrategia capaz de desestabilizar las instituciones tradicionales. La rotación de cargos electorales, el origen dentro de movimientos políticos y la creación de programas sectoriales sirvieron de inspiración a otros grupos ecologistas y radicales diseminados por Europa.</p>
<p>Pero serían los movimientos verdes los que explorarían a fondo la posibilidad de conjugar movimiento social y representación política a través de la forma del partido. Frente a la alta capacidad de movilización de los movimientos su impacto en la política institucional era limitado, de manera que a lo largo de la década de los sesenta los verdes comienzan a constituir los primeros partidos políticos por toda Europa. En Alemania lograrán tener una gran relevancia desde mediados de la década de los setenta con un movimiento que se sostiene sobre cuatro principios: ecología, justicia social, democracia de base y no violencia. Fueron ellos los que exploraron las tensiones entre movimiento y partido: estructurados con cargos rotativos y no remunerados, su organización era abierta de manera que cualquier persona no afiliada podría ocupar cargos, lo suyo era un “partido anti-partido”.</p>
<p><strong>Ayuntamientos democráticos</strong><br />
Tras una introducción histórica que da cuenta de expresiones políticas que han hecho de la ciudad su eje de articulación el libro regresa a la discusión de la arquitectura política territorial de España. El municipio vuelve a cobrar relevancia institucional con el establecimiento de la democracia. Junto con las Comunidades Autónomas, los municipios son los dos pilares sobre los cuales se construye la organización territorial del Estado español. La noción de autonomía municipal emerge durante el siglo XIX y es desarrollada legalmente con el establecimiento de la democracia. La Ley Reguladora de las Bases del Régimen Local de 1985 establece el marco legal de competencias municipales que varían dependiendo del volumen de la población. Hay dos aspectos cruciales que ayudan a comprender la estrecha relación que durante las últimas dos décadas los municipios han establecido con el sector inmobiliario: de un lado la insuficientemente financiación que han recibido del gobierno central y del otro la falta de claridad o incluso opacidad en las competencias de los ayuntamientos. En ese escenario de escasez de financiación los ayuntamientos convirtieron el suelo en su fuente de financiación principal (más de la mitad de sus ingresos). La liberalización del suelo a través de la reforma de la legislación estatal en 1998 intensificó ese proceso que dotó de una amplia autonomía a los ayuntamientos para el diseño de sus mercados inmobiliarios.</p>
<p>Esto llevó a una progresiva competencia territorial entre ciudades en un mercado en el que pugnan globalmente por conseguir la localización de empresas o la inversión de los mercados al tiempo que compiten dentro de sus Estados por infraestructuras. En esas circunstancias los municipios se han convertido en empresarios de su territorio, frente a la época anterior en la que eran administradores políticos del territorio. El resultado de la crisis ha sido catastrófico para los municipios que obtenían de la actividad inmobiliaria la mitad de sus ingresos pues estos disminuyeron un 70% entre 2007 y 2011. Ante esta situación el gobierno central ha aprobado una reciente reforma legislativa (Ley de racionalización y sostenibilidad de la administración local) que reduce drásticamente la autonomía de los ayuntamientos y desplaza muchas de sus competencias hacia las comunidades autónomas y las diputaciones provinciales.</p>
<p><strong>El ejemplo de Madrid</strong><br />
El cuarto capítulo hace una revisión rápida del proceso por el cual Madrid se ha transformado en una ciudad global en la últimas tres décadas. Describe el movimiento migratorio que se intensificó desde la década de los sesenta y la emergencia del intenso movimiento vecinal en la década de los setenta que constituyó la escuela política de muchos vecinos. La aparición de barriadas nuevas y apresuradas fue el lugar donde esas asociaciones se establecieron a través de reclamaciones de mejores equipamientos. La historia de cómo las asociaciones perdieron su vigor cuando muchos de sus cargos entraron a formar parte de las primeras administraciones municipales tras las elecciones de 1979 es de sobra conocida.</p>
<p>Madrid creció desorbitadamente en términos territoriales en esas décadas, y volvió a hacerlo posteriormente a partir de 1995 y hasta el comienzo de la crisis económica en 2008. Un ejemplo de la desmesura de su inversión en infraestructuras lo encontramos en el número de autovías y autopistas que se ha triplicado desde 1990 mientras que el suelo ocupado se ha duplicado. Se trata de un crecimiento basado en el ciclo inmobiliario y su inserción en los flujos financieros globales a través de la localización de grandes multinacionales en la ciudad. Durante ese tiempo la capital se transforma en una ciudad global en la que se localizan grandes empresas multinacionales españolas que traen un importante flujo de capital que invierte en el sector inmobiliario. Al mismo tiempo se produce un progresivo proceso de privatización de la sanidad y la educación en manos de la comunidad autónoma. El capítulo sintetiza la amplia investigación que el OMM ha descrito en ‘Madrid, ¿la suma de todos? Globalización, territorio y desigualdad’, y ‘Manifiesto por Madrid. Crítica y crisis del modelo metropolitano’.</p>
<p><strong>Nuevo municipalismo</strong><br />
El libro se cierra con una defensa vigorosa de un nuevo municipalismo que debiera ser la fuente de una renovación, o más bien transformación, de nuestra democracia. Una defensa de la democracia directa que permita formas de autogobierno mediante la fórmula de lo que se denomina ‘democracia de cercanía’. La propuesta reconoce la dificultad que supone hacer de los ayuntamientos la piedra de toque política para el reforzamiento de una democracia en unos territorios cada vez más conectados y complejos; la apuesta hipotética es sin embargo desafiante y seductora. El libro reconoce que el ordenamiento institucional municipal constituye una limitación para el programa propuesto, por ello resulta necesario repensar no sólo en términos municipales sino muy a menudo en términos de regiones metropolitanas. La hipótesis que lanzan es que el municipio puede ser el sitio y punto de partida en el que confluye y cobra forma la efervescencia política que en estos momentos recorre el país. El libro se cierra con un esbozo para un manifiesto que pasa por pensar los ayuntamientos como espacios para la política y no para la gestión; por explorar una nueva forma de institucionalidad democrática, intensificar el federalismo, las economías de base municipal y sostener la condición de movimiento sin caer en la esclerotización de la que adolece el partido político.</p>
<p><strong>Pedagogías</strong><br />
El libro reconoce las recientes expresiones municipalistas como herencia del clima que el 15M trajo a las plazas de todas España en 2011. Ha sido habitual situar este movimiento y el Occuppy global en relación con el movimiento altermundista que tomó las ciudades de todo el mundo en el cambio de siglo. En algunas ocasiones se ha puesto en relación también con el vigoroso movimiento vecinal que se desarrolló en la década de los setenta en España. La apuesta municipalista hace algo más al situarlo en una larga tradición que hunde sus raíces en las insurrecciones del siglo XIX y eso es sin duda una valiosa contribución. Hay cierta romantización en la invocación que se hace de la democracia directa cuando se señalan las formas políticas asamblearias de las polis griegas o de las comunas medievales como ejemplos paradigmáticos, esas expresiones políticas están lejos de ser ejemplos a seguir si uno atiende con precisión a los estrictos límites que tenía la participación política en la polis griegas. Quizás lo más problemático es que la propuesta municipalista que defienden vuelve a andar los caminos del antagonismo político que señala el conflicto como espacio paradigmático de la política. Pero algunos de los ejemplos que señalan evidencian que quizás una nueva política para una nueva ciudad no deba andar necesaria o únicamente el camino del antagonismo.</p>
<p>Así lo hacen cuando reconocen que en las asociaciones de vecinos &#8220;todo estaba por inventar y los vecinos resultaron ser los &lt;&lt;pioneros&gt;&gt; de una nueva forma de vida urbana&#8221; (118) o cuando señalan la necesidad de abrir una amplia entrada al amateurismo que es el elemento constitutivo de la política democrática, frente a la expertización de esta que debería ser reducida al mínimo. Si las asociaciones de vecinos fueron la escuela política de muchos la amateurización requiere igualmente del aprendizaje de aquellos alejados de la experticia política convencional. Tanto un caso como el otro señalan a la pedagogía como espacio para la reinvención de una política que no tiene una forma antagonista sino el registro de un nuevo aprendizaje.</p>
<p>La ciudad se ha convertido en un objeto no sólo de las nuevas experiencias municipalistas sino de toda clase de proyectos que exploran cómo componer una ciudad distinta con un repertorio diferente de prácticas. Si esos nuevos municipalismos elevan el activismo hacia lo institucional otro tipo de proyectos lo descienden hacia lo infraestructural. Me refiero con estos últimos a iniciativas que exploran cómo componer una ciudad distinta a través de formas de intervención material: huertos urbanos, edificios okupados, espacios liberados y ejercicios que reamueblan unos y otros lugares con infraestructuras ciudadanas. Son demasiadas las ocasiones en las que no se reconoce la potencia política de tales proyectos, pero todos ellos equipan la ciudad con un nuevo mobiliario material y conceptual, un nuevo repertorio de prácticas e infraestructuras políticas. Y lo hacen a través de la constitución de espacios de aprendizaje, donde construir una ciudad distinta es un efecto del aprendizaje sobre esta.</p>
<p>El conflicto sobre el que se sostiene la política antagónica es un espacio experto,  sólo son capaces de acceder a él quienes tienen ciertos conocimientos y sólo son capaces de habitarlo unos cuantos comprometidos. Conocimientos y compromiso son aspectos que son y pueden ser aprehendidos, de ahí que un ejercicio de política radical no resida quizás en el conflicto sino en los aprendizajes previos. Es quizás ese ejercicio de aprendizaje de la política lo que el 15M nos mostró, como lo hicieron antes las asociaciones de vecinos, los movimientos verdes, o los clubes anarquistas y las asociaciones de liberales. La pregunta que queda entonces en el aire es cómo hacer del aprendizaje el instrumento para el diseño de una ciudad distinta. Y no me refiero con ello a un aprendizaje para transformar la ciudad sino a un aprendizaje que en su ejercicio trae a la existencia ese otro nuevo municipio al que aspiramos.</p>
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