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	<title>Destacado &#8211; Prototyping</title>
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		<title>Hasta la próxima</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Mar 2026 12:01:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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					<description><![CDATA[Dieciséis años después de aquel primer post de abril de 2010, hoy echamos el candado a Prototyping. Prototyping nació como un cuaderno de campo en línea. Habíamos empezado una etnografía de Medialab-Prado y necesitábamos un lugar donde pensar en voz alta, donde dejar constancia del asombro que nos producía lo que estábamos viendo: personas que [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Dieciséis años después de aquel primer post de abril de 2010, hoy echamos el candado a Prototyping. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Prototyping nació como un cuaderno de campo en línea. Habíamos empezado una etnografía de Medialab-Prado y necesitábamos un lugar donde pensar en voz alta, donde dejar constancia del asombro que nos producía lo que estábamos viendo: personas que se juntaba para fabricar sensores, gente que hacía arte con código, que convertía las paredes de un centro cultural en superficies de colaboración. No sabíamos muy bien qué era aquello —si innovación abierta, cultura libre, experimentación social, activismo vecinal— y decidimos que lo más honesto era hacer hueco a ese asombro en público. Así que abrimos un blog. Lo llamamos Prototyping porque la idea del prototipo —algo que se comparte antes de estar terminado, una invitación a que otros contribuyan a su desarrollo— nos parecía la mejor descripción de lo que estábamos presenciando. Pero también, sin saberlo del todo, de lo que nosotros mismos estábamos haciendo: prototipar una forma de investigar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muy pronto el blog se desbordó. Dejó de ser un diario de campo para convertirse en un laboratorio abierto de nuestras propias preguntas. ¿Qué significaba investigar <em>con</em> y no solo <em>sobre</em> los colectivos que estudiábamos? ¿Qué clase de compromisos epistémicos y políticos se abrían cuando la etnografía se hacía porosa a las prácticas que describía? ¿Qué podía significar &#8220;abrir&#8221; el código de la cultura académica? Prototyping se convirtió en el sitio donde ensayábamos respuestas provisionales, donde nos equivocábamos, donde dejábamos que las ideas madurasen o se desinflaran al aire libre.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Prototipar una investigación</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mirado en retrospectiva, es difícil no sentir un poquito de emoción ante la cantidad de cosas que pasaron por aquí. Quizá lo más útil sea trazar un mapa, aunque sea esquemático, de los proyectos que el blog fue albergando o documentando a lo largo de estos años.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Prototyping Cultures</strong> (noviembre de 2010) fue nuestra primer experimento: un congreso internacional en el que reunimos a Lucy Suchman, Fred Turner, George Marcus, Chris Kelty, Javier Lezaun, Alex Wilkie, Nerea Calvillo o Michael Guggenheim, entre otros, para pensar juntos sobre las culturas del prototipado, la ciencia do-it-yourself y el conocimiento beta. Kelty propuso entonces un experimento que resumía bien el espíritu de aquellos días: prototipar el prototipo, pedir a los ponentes que compartieran borradores de sus presentaciones antes de la conferencia para que fueran comentados y reelaborados colectivamente. El resultado fue un <a href="https://digital.csic.es/bitstream/10261/142681/1/prototyping%20prototyping%20arce_episode2.pdf">episodio publicado en el ARC Studio de Anthropology of the Contemporary</a>. La conferencia se celebró entre el CSIC y Medialab-Prado, y fue, en cierto modo, el acta fundacional de todo lo que vino después. De todo ello, <a href="https://www.routledge.com/Prototyping-Cultures-Art-Science-and-Politics-in-Beta/CorsinJimenez/p/book/9780367220198?srsltid=AfmBOoq6507Bz8KKg7QQtCMtDgxkOkFfkD89RjChKXlv2XqZ71H9NJ7t">publicamos, también, un libro</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>The City as an Open Interface</strong> (julio de 2012) fue el segundo congreso, esta vez centrado en la ciudad como problema. ¿Qué ocurre cuando los datos, los sensores, las cartografías críticas y las tecnologías de lo abierto reconfiguran la experiencia urbana? Invitamos a James Holston, Stephen Graham, Mike Crang, Ignacio Farías, Evelyn Ruppert, Hannah Knox, Maribel Casas-Cortés y Sebastián Cobarrubias, entre otros, a Medialab-Prado e Intermediae para dos días de discusión y reflexiones compartidas. Fue allí donde empezamos a barruntar una idea que luego resultaría central en nuestro trabajo: que la ciudad no es sólo un espacio atravesado por luchas y tensiones, sino un crisol donde vecinos, activistas y diversas organizaciones de base ensayan nuevos métodos y herramientas con los que hacer vivible una ciudad distinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El Estudio de Hackeos de la Academia</strong> que montamos con Antonio Lafuente en el CSIC entre 2012-2013 constó de dos temporadas. La primera, dedicada a la inventiva metodológica, trajo al seminario a colectivos como Squatting in Europe, MásterDIWO, Zuloark, Basurama, 15M.cc, Domenico di Siena y José Luis de Vicente: hackers, arquitectos, comisarios, periodistas y activistas que estaban transformando desde fuera los lugares, los métodos y los lenguajes de la investigación social. La premisa era radical y, vista hoy, sigue siendo necesaria: si todos producimos datos, analizamos evidencias y ensayamos teorías, la academia no puede presumir de hacerlo mejor que nadie; lo que sí puede hacer es abrirse a esa reflexión distribuida, hacerse partícipe de ella, y contribuir a desestabilizar la investigación desde sus propias controversias.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La Crítica a Paseo</strong> fue la segunda temporada del Estudio de Hackeos, y con ella salimos, literalmente, a la calle. Nos preguntamos por otras modalidades de crítica urbana distintas de las académicas: la Bici Crítica, los talleres de Todo por la Praxis, las derivas del Paseo de Jane, los proyectos de Agronautas, el Vivero de Iniciativas Ciudadanas, la Red de Huertos Urbanos. Lo que nos interesaba era una crítica que no operase mediante gestos de desenmascaramiento sino mediante ejercicios de composición colectiva. Una crítica que, en lugar de desvelar las estructuras últimas de la desigualdad, la injusticia o la lucha de clases, produjera conocimiento encarnado pedaleando, plantando, construyendo. Deambulamos por la ciudad —Intermediae, el Campo de Cebada, los huertos— y eso mismo, el deambular, se convirtió en método. Cerramos la temporada con Sacar la Crítica a Paseo, <a href="https://lagaleriademagdalena.wordpress.com/tag/critica/">una exposición efímera y transeúnte organizada por lagaleriademagdalena</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Empiria Digital</strong> fue nuestra serie de seminarios de investigación social sobre Internet y las tecnologías digitales, organizada con Medialab-Prado y la Red de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología. Queríamos poner en valor el trabajo empírico —especialmente etnográfico— frente a los discursos especulativos y las generalizaciones voluntariosas que rodeaban todo lo que tenía que ver con &#8220;lo digital&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Ciudad Escuela</strong> (2014) fue quizá el proyecto más ambicioso y el que más nos enseñó sobre lo que significaba trabajar <em>con</em> colectivos de verdad. Junto con Basurama, Zuloark, Domenico di Siena y Alfonso Sánchez Uzábal, formamos la <a href="https://ciudad-escuela.org/">plataforma 15Muebles y desarrollamos lo que llamamos la primera pedagogía urbana open-source</a>: un intento de hacer visible la ciudad como escenario educativo, como aula abierta. Utilizando los Open Badges de Mozilla, diseñamos prototipos de aprendizaje asociados a iniciativas ciudadanas: huertos, solares autogestionados, hacklabs, asambleas. Ciudad Escuela se <a href="https://www.museoreinasofia.es/actividad/taller-15-muebles">presentó en el Museo Reina Sofía en mayo de 2014</a>, tras una residencia de investigación allí, y supuso para nosotros una inflexión importante: dejamos de hablar <em>sobre</em> los prototipos para meternos de lleno en su producción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y luego, por supuesto, estuvo el <strong>15M</strong>. El blog se convirtió, durante las semanas y meses de mayo y junio de 2011, en un espacio de documentación frenética de lo que estaba pasando en las plazas. No fue un giro planificado; simplemente, la etnografía que habíamos empezado en Medialab-Prado se desbordó hacia las acampadas, las asambleas de barrio, las infraestructuras materiales de la ocupación. El 15M atravesó Prototyping y nos obligó a repensar casi todo: la relación entre lo digital y lo urbano, el sentido de la experimentación social, las formas de la participación, la naturaleza misma de lo político.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Madrid, a medias</strong> (2017-2018) fue el proyecto donde todo lo que habíamos ido pensando en el blog encontró una forma expositiva. Junto con Raquel Congosto, comisariamos para CentroCentro un ciclo de tres exposiciones que se proponía narrar la ciudad esperanzada, acogedora y jovial que se había puesto en pie durante una década de crisis e indignación (2007-2017). La primera muestra, <em><a href="https://www.centrocentro.org/exposicion/madrid-medias-el-urbanismo-libre">El urbanismo libre</a></em>, recorría las experiencias e iniciativas ciudadanas que contribuyeron a liberar la imaginación política de la ciudad, organizada en torno a cinco ejes —Airear la crisis, Alumbrar, Mobilizar (con b de mueble), Enredar, Curar y cuidar— que intentaban dar cuenta de las sensibilidades, dedicaciones y complicidades que se despliegan cuando nos hacemos cargo de nuestras ciudades. La segunda, <em><a href="https://www.centrocentro.org/exposicion/madrid-medias-las-ciudades-manuales">Las ciudades manuales</a></em>, se adentraba en el universo de archivos, estéticas documentales y tecnologías narrativas con los que colectivos ciudadanos habían relatado la ciudad. La tercera, <em><a href="https://www.centrocentro.org/exposicion/madrid-medias-los-aprendizajes-solares">Los aprendizajes solares</a></em>, descubría las pedagogías ciudadanas nacidas en huertos y solares, plazas y asambleas: aprendizajes al sol que habían transformado el habitar urbano en una ciudad escuela. En cierto modo, <em>Madrid, a medias</em> fue la traducción expositiva de todo lo que Prototyping había ido registrando durante años: una ciudad hecha a medias, a varias manos, y a medio hacer.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La ciudad y la cultura libre</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Todo ese trabajo fue sedimentando y encontró finalmente su forma más elaborada en el libro que publicamos en 2023, <em><a href="https://www.cornellpress.cornell.edu/book/9781501767180/free-culture-and-the-city/">Free Culture and the City: Hackers, Commoners, and Neighbors in Madrid, 1997-2017</a></em>. Un libro en el que, tras más de diez años de investigación, trazamos la historia del movimiento de la cultura libre en España: cómo las tecnologías, los argumentos legales y las herramientas pedagógicas diseñadas para defender las libertades digitales fueron inesperadamente reconvertidas, a lo largo de dos décadas, en diseños activistas contra el urbanismo de la austeridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante todo ese tiempo, el blog fue la infraestructura de pensamiento del libro. Aquí ensayamos las ideas de <em>urbanismo libre</em> y <em>urbanismo intransitivo</em>, aquí nos preguntamos por las <em>materias del sentido</em>, los <em>bricolajes de aprendizaje</em> y los<em> climas de método</em>. Conceptos que nacieron en posts tentativos, en reflexiones a medio cocinar, y que luego fueron madurando hasta encontrar su lugar en un argumento más largo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De este viaje hay tres aprendizajes que nos gustaría recoger, dos sobre los modos de investigar y uno sobre la cultura libre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pensar al aire libre</strong>. Hoy las redes sociales lo inundan todo y los blogs han pasado a mejor vida. Pero conviene recordar que unos y otros medios tienen tiempos, exigencias y compromisos distintos. Nosotros aprendimos que un blog no es una forma menor de producción intelectual, ni un suplemento auxiliar o divulgador de la escritura académica, sino un espacio con sus propias temporalidades, sus propias obligaciones y sus propios riesgos. Escribir en público, antes de tener las ideas claras, exige una disciplina distinta de la escritura de un artículo o un libro. Es más parecido a pensar con las manos, como quien trabaja con arcilla y no sabe todavía qué forma tomará la pieza. O a pensar al aire libre, desde la vulnerabilidad e incertidumbre que entraña tomar la voz en la plaza pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pensar desde la hospitalidad</strong>. Definimos originalmente Prototyping como un espacio sobre las culturas del prototipado y la experimentación social. Pero poco a poco, con el paso del tiempo, lo que acabamos haciendo fue experimentar con la hospitalidad: abrir el seminario a colectivos que no eran académicos, sacar la investigación a la calle, dejar que la etnografía fuera transformada por aquello que describía. Esa hospitalidad tecno-política de la que hablamos en nuestro primer artículo juntos —&#8221;Prototyping relationships: on techno-political hospitality&#8221;— resultó ser no solo nuestro objeto de estudio sino nuestra condición de trabajo. Pensar desde la hospitalidad obliga a revisar todos los supuestos de la investigación académica: para quién, cómo, dónde, cuándo y cómo trabajamos, escribimos y publicamos. Quizás esto explique por qué nuestra conversación y aprendizajes se han extendido a lo largo de dieciséis años. Como decían las asambleas del 15M, <em>vamos despacio porque vamos lejos</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La cultura libre es más importante que nunca</strong>. Internet ha cambiado mucho desde que se abrió al público hace ya más de treinta años. Y no para bien. Hoy en día es casi imposible hacerse escuchar en la red si no es desde un medio o una plataforma privada. El espacio público digital está parcelado en plazas de acceso restringido y propietario, vigiladas siempre por actores cuyos intereses desconocemos. Pero no siempre fue así. Los que hemos habitado la red desde finales de los años 1990 hemos sido testigos del cercamiento progresivo del procomún digital que empezó siendo Internet. Y hemos participado, y perdido, las innumerables batallas que se dieron para resistir su privatización: desde el canon digital, a la Ley Sinde, pasando por el Digital Millenium Copyright Act (EEUU). También hemos sido testigos de pequeñas victorias — las licencias Creative Commons, Wikipedia o Internet Archive — que nos han enseñado que en Internet no es posible separar los <em>contenidos </em>de las <em>tecnologías </em>que los alojan, los contenedores. Si las tecnologías no son abiertas y para todos, acabarán canibalizándolo todo: los contenidos y las tecnologías que sí lo son. La explosión de la desinformación esta última década es prueba incontestable de ello. Y la llegada de la inteligencia artificial sólo viene a refrendarlo: nuevas tecnologías que se han devorado Internet entero sin dar cuenta a nadie. Sólo hay una respuesta posible: una apuesta radical por la cultura libre. Esto es: tecnologías libres, licencias libres, acceso libre.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Archivo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Cerramos el blog pero dejamos el archivo en pie. Quien quiera pasear por sus 23 páginas de entradas, sus categorías (15M, Hackacademia, Lab, Urbanismo, Procomún, Ciudad Escuela, Cultura Digital&#8230;) y sus etiquetas, puede hacerlo en la memoria digital de <a href="https://web.archive.org/web/20260000000000*/prototyping.es">Archive.org</a> y desde el <a href="https://cementerio.montera34.com/">cementerio de webs de Montera 34</a>. Todo seguirá ahí, bajo licencia Creative Commons, como siempre ha estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queremos dar las gracias a todas las personas que han pasado por aquí: las que vinieron a los seminarios, las que comentaron los posts, las que nos leyeron en silencio, las que nos invitaron a compartir estas reflexiones en otros lugares. Gracias a Antonio Lafuente, maestro del procomún. Gracias a los colectivos que se dejaron acompañar y que nos acompañaron a nosotros: Basurama, Zuloark, Todo por la Praxis, la Bici Crítica, la Red de Huertos Urbanos, el Vivero de Iniciativas Ciudadanas, Lagaleríademagdalena y tantos otros. Gracias a Medialab-Prado, anfitrión generoso e interlocutor imprescindible, y muy especialmente a Marcos García, por abrirnos las puertas y enseñarnos tantas cosas. Gracias a Intermediae, al Museo Reina Sofía, al CSIC, a las instituciones que hicieron posible la investigación. Gracias a Raquel Congosto, por ayudarnos a encontrar el tono que <em>Madrid, a Medias</em> necesitaba. Gracias a las compañeras y compañeros de las asambleas populares del 15M. Y gracias, también, a Madrid, por su vocación indestructible de ciudad solar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Alberto Corsín Jiménez y Adolfo Estalella</em> <em>Madrid, marzo de 2026</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>¡Nuestros derechos serán nuestras infraestructuras!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Mar 2018 12:33:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciudad Escuela]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos días <a href="http://laaventuradeaprender.educalab.es/home" target="_blank" rel="noopener noreferrer">La Aventura de Aprender</a>&nbsp;(LADA) publicó una nueva serie de sus <a href="http://laaventuradeaprender.educalab.es/guias" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Guías de Aprendizaje</a>, en esta ocasión un conjunto de <a href="http://laaventuradeaprender.educalab.es/guias/ciencia-ciudadana" target="_blank" rel="noopener noreferrer">guías sobre ciencia ciudadana</a> que aspiran a promover mayor conocimiento sobre cómo son y funcionan los bienes comunes.</p>
<p>Una de las guías incluidas en la nueva colección es&nbsp;<a href="http://laaventuradeaprender.educalab.es/documents/10184/73911/AlbertoCorsin_infraestructurasD.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>Reclamar las Infraestructuras</em></a>. El texto nos invita a reflexionar&nbsp;y jugar&nbsp;(¡pues incluye varios juegos!)&nbsp;con la noción de &#8220;infraestructura&#8221;:&nbsp;a hablar con las infraestructuras, a pensar con y desde ellas, ¡incluso a pensar <em>como una infraestructura</em>!&nbsp; Os copiamos un breve extracto del último capítulo de la guía, &#8220;Infraestructuras que echan a volar&#8221;, que da buena cuenta de su aspiración general:</p>
<p>• Vuestros derechos serán vuestras infraestructuras: haceos cargo pero no dejéis de jugar.</p>
<p>• Pensad con las infraestructuras: sacad a la luz e inventad lenguajes.</p>
<p>• Pensad desde las infraestructuras: buscad complicidades, buscad las cosquillas, mapead vuestros territorios</p>
<p>• Pensad como una infraestructura: abrid un espacio para toda controversia, echad a volar.</p>
<p>La guías LADA tienen todas una licencia Creative Commons y se pueden descargar libremente desde la página web del proyecto.</p>
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		<title>On the prototyping of method</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 May 2017 09:16:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Metodologias Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Prototyping]]></category>
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					<description><![CDATA[Celia Lury has coordinated the general edition of the monumental&#160;Routledge Handbook of Interdisciplinary Research Methods that is scheduled to see the light later this year. I have contributed an entry on ‘Prototyping’ to the handbook. Entries are not very long (c. 2000 words) so I thought I’d post it in its entirety here (although you [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Celia Lury has coordinated the general edition of the monumental&nbsp;<em>Routledge Handbook of Interdisciplinary Research Methods</em> that is scheduled to see the light later this year. I have contributed an entry on ‘Prototyping’ to the handbook. Entries are not very long (c. 2000 words) so I thought I’d post it in its entirety here (although you can also download the pre-print <a href="http://digital.csic.es/bitstream/10261/149133/1/PROTOTYPING_Corsin%20Jimenez.pdf" target="_blank" rel="noopener noreferrer">here</a>).</p>
<p><strong>PROTOTYPING</strong></p>
<p>Abstract</p>
<p><em>The prototyping of method calls for, at a minimum, three operations of design: rethinking the proprietary and legal economy of research; rethinking the frontiers that separate those who use methods from those to whom methods are applied to; designing infrastructures of apprenticeships for every problem.</em></p>
<p><strong>Re-sourcing</strong></p>
<p>The website and digital database of the Spanish guerrilla architectural platform <em>Inteligencia Colectiva</em> (IC) showcases hundreds of designs of do-it-yourself, retrofitted, community-driven, grassroots technological and architectural solutions and adaptations from all over the world.<a href="http://alberto-corsin-jimenez.org/?p=310#_edn1" name="_ednref1">[1]</a> These designs, which include diagrams and architectural sketches, 3D renders, text, photographs and even videos, are all licensed freely with creative commons licenses. They are open-source prototypes, as IC likes to think of them: designs that are at once gratis and ‘free’ to access, but also technical templates that simultaneously ‘free’ the very practice of design by enabling third parties to extend, modify, adapt or simply share the original source code. They are prototypes that liberate design as both a technical and cultural practice.</p>
<p>The prototypes that IC documents in their website offer an example of how the philosophy of free and open-source (F/OS) software has taken root in domains of practice that extend well beyond the digital realm. Architects, artists, designers, engineers, activists and grassroots organisations have found in the philosophy F/OS a toolkit for reimagining the material, aesthetic and environmental affordances of their work. Every component and aspect of their work, whether it be the infrastructural systems that support it or the aesthetic languages and registers that frame it, whether the dimensions of its material exchanges or its collaborative dynamics, are held to examination as both <em>resources</em> and <em>re-sources</em>: that is, for their capacity to work as foundations and support-structures but also as springs and openings for future extensions and modifications. In this sense we may think of the concept of <em>open-source prototyping</em> as a figure of complexity that is ‘less than one and more than many’: a prototype is always less than itself, in the sense that the source code enables expansions and bifurcations to the original design. Therefore, the design never reaches closure, it is never ‘one’ properly speaking. At the same time, the very possibility of having new additions and modifications defines the infra-ontology of prototyping as ‘more than many’, for the source code remains forever open to ‘more’ designs being added to the ‘many’ already in existence (Corsín Jiménez 2014).<a href="http://alberto-corsin-jimenez.org/?p=310#_edn2" name="_ednref2">[2]</a></p>
<p>In this guise, the language and praxis of open-source prototyping provides an instance of complex, adaptive, self-organized systems whose heuristic and metaphoric vectors are not drawn from biology, chemistry or physics (cf. Barad 2007; Stengers 2010). These are emergent socio-infrastructural assemblages that re-source themselves through an inventive and on-going exploration of how human and nonhuman sources and resources – including legal licenses, technical specifications, organic and inorganic processes, or social relations – work on each other. They delineate the contours of ecologies that are forever ‘in beta’ (Corsín Jiménez and Estalella 2017).</p>
<p>Such an understanding of how open-source prototypes work differs in important and significant ways from how the concept has historically been used in design and engineering contexts. As the standard dictionary definition has it, a prototype is an original on which something is modelled; that is, an exemplar or first model. In the history of science and technology, the process of prototyping has traditionally been marginalized as a backstage operation. Prototypes were hid inside the ‘black boxes’ of engineering and design processes (Winner 1993): the prototyping phase of a design project indexed that stage where decisions regarding the use of components, materials, protocols or standards were thought-of as residual and of secondary importance; processes whose very subjection to on-going revision and reassembling, whose inhabiting a space of messiness and uncertainty invited no interest or curiosity. Prototypes were thought to be little more than drafts, provisional templates whose bodies functioned as tests grounds for trials and errors, groundwork and experimental assays whose efforts pointed somewhat unremarkably to things-that-were-not-quite-objects-yet.</p>
<p><strong>White-boxing</strong></p>
<p>Recent interest in the material semiotics and biographies of modelling practices has allowed us to unpack and recuperate the prototype from its relegation within the black boxes of the history of science and technology (Chadarevian and Hopwood 2004; Daston 2000). In particular, scholarship on critical making and open source design invites us to reconsider prototyping from a <em>white-boxing</em> perspective, where the emphasis is on how socio-technical practices constantly exfoliate, disclose and re-source their capacities for agency and relation (Corsín Jiménez, Estalella, and Zoohaus Collective 2014).</p>
<p>As both method and epistemic orientation, white-boxing opens up novel vistas for social theory. First, it shows us how the work of prototyping has traditionally been tensed against the proprietorial boundaries of technology. It makes evident the role that the opacity of black boxes has played in keeping industrial designs secret. Prototypes were only allowed to upgrade from the ‘proto’ phase to the final ‘type’ stage once properly locked into an intellectual and industrial property regime (Biagioli 2011). Theirs was therefore an existence <em>before</em> and/or <em>in suspension of property</em>: where the relations between persons and things remained as yet unmediated by the entanglements of ownership or authorship. Similarly, black boxes contributed towards keeping knowledge ‘in places’ (in boxes, so to speak), such that it became meaningful to speak of the places and geographies of technoscience: university and industry laboratories, science parks, etc. (Smith and Agar 1998). In their place, from the perspective of white-boxing, we can ask instead about the recursive processes through which the ‘proto’ and the ‘type’ have been parenthesized with respect to each other: what tensions and practices traverse such states of suspension?; why is there a parenthesis to start with?, what is it about a prototype that makes us imagine it as being ‘stuck’ in a permanent state of anteriority?; and finally, how does form finally emerge out from the parenthesis, what drives the extraction of the proto-type?</p>
<p>White-boxing further allows us to understand how prototyping has demarcated a political economy for the circulation of expert knowledge. Prototypes have signalled to the umbra separating experts from lay people, scientists from amateurs, insiders and outsiders to the technoscientific black box. In this sense, a perspective focused on white-boxing challenges how expert knowledge travels and circulates in society by destabilizing the epistemic status of technology itself as a sociological vector. The sources and resources most often associated with technoscientific expertise – laboratory equipment, scientific authority and credentials, university settings, intellectual property – are seen, when looked at from a white-boxing perspective, to be constantly unfolding, hacked and re-sourced. If ‘technology is society made durable’, as Latour famously put it (1991), prototyping and white-boxing would therefore seem to make technology un-durable, fragmented and dispersed. Or perhaps it is ‘the social’ that we should be looking at unboxing and destabilizing? Chris Kelty speaks for instance of how F/OS software ‘modulates’ anew the relation between power and knowledge: free software programmers work on themselves as a social and political community by working on (writing code, editing, patching, compiling, improving) the infrastructure that enables their coming into being in the first place. As an expression of a prototyping culture such ‘recursive publics’, as Kelty calls them (2008), would indeed seem to point to how white-boxing allows for novel forms and new locations of social durability to emerge – new expressions of cultural, political and aesthetic materiality and critique.</p>
<p>White-boxing finally comes full circle in helping us unpack and interrogate the very sources and resources through which we, as social scientists, take presence in the world. It invites us to reconsider the infrastructures, spaces and times that give shape to our research methodologies: What would social scientific inquiry look like if it were an open-source design?, if it were modulated recursively as it responded and accommodated to the disturbances, challenges and co-inventions of the fieldwork process? How does research wireframe itself into suspension? What would method look like as a prototype?</p>
<p>I have pointed at three re-sources through which the prototyping of method might take shape. First, by reconsidering the proprietary and, more amply, legal economy of research. In other words, making sure that we open access (consultation, readership, editing) to our work. There are a number of ways in which this can be done: licensing our work with Creative Commons licenses, avoiding publication in subscription journals, promoting the use of Open Access institutional repositories, as well as helping define the terms of discoverability (the algorithms, the metrics) that will shape the future public sphere of scholarly communication.</p>
<p>Secondly, the method of prototyping invites us to reconsider how the process of research separates ‘researchers’ from ‘informants’, experts from amateurs, knowledge-makers from knowledge-users. For instance, we may wish to ask about the role that methods play in the design of inquiry and analysis. What technologies, spaces, materials and social relations are bundled together in the production of method? Who gets to question our methods, when and in what terms, and do our methods have the capacity to incorporate such voices? In other words, is there scope for white-boxing our methods, making the people with whom we work party to our methodological agenda and design?</p>
<p>Finally, this explicit self-grounding of the problem of method as something that is constantly ‘prototyping’ itself calls for re-examining the multiple and criss-crossing ‘trajectories of apprenticeship’ through which research comes into being (Pignarre and Stengers 2011). We prototype by designing an ecology for every method: one where we stake stock of our mutual competences and constrains, our respective obligations and requirements, the resources and the conditions through which we each, collectively and individually, operate. We prototype every method when we come to the realisation that the organisation of research calls for nothing less than the design of an <em>infrastructure of apprenticeships</em>.</p>
<p><strong>References</strong></p>
<p>Barad, Karen. 2007. <em>Meeting the Universe Halfway: Quantum Physics and the Entanglement of Matter and Meaning</em>. Duke University Press.</p>
<p>Biagioli, Mario. 2011. «Patent specification and political representation». En <em>Making and unmaking intellectual property: creative production in legal and cultural perspective</em>, edited by Mario Biagioli, Peter Jaszi, and Martha Woodmansee, 25-39. Chicago and London: The University of Chicago Press.</p>
<p>Chadarevian, Soraya de, and Nick Hopwood, eds. 2004. <em>Models: The Third Dimension of Science</em>. 1.<sup>a</sup> ed. Stanford, California: Stanford University Press.</p>
<p>Corsín Jiménez, Alberto. 2014. «Introduction. The prototype: more than many and less than one.» <em>Journal of Cultural Economy</em> 7 (4): 381-98. doi:10.1080/17530350.2013.858059.</p>
<p>Corsín Jiménez, Alberto, and Adolfo Estalella. 2017. «Ecologies in beta: the city as infrastructure of apprenticeships». In <em>Infrastructures and social complexity</em>, edited by Penny Harvey, Casper Bruun Jensen, and Atsuro Morita. London and New York: Routledge, pp. 141-156.</p>
<p>Corsín Jiménez, Alberto, Adolfo Estalella, and Zoohaus Collective. 2014. «The Interior Design of [Free] Knowledge». <em>Journal of Cultural Economy</em> 7 (4): 493-515. doi:10.1080/17530350.2013.859632.</p>
<p>Daston, Lorraine. 2000. <em>Biographies of Scientific Objects</em>. University of Chicago Press.</p>
<p>Kelty, Christopher M. 2008. <em>Two bits: the cultural significance of free software</em>. Durham and London: Duke University Press.</p>
<p>Latour, Bruno. 1991. «Technology is society made durable». En <em>A sociology of monsters: essays on power, technology and domination</em>, edited by John Law, 103-31. London: Routledge.</p>
<p>Pignarre, Phillipe, and Isabella Stengers. 2011. <em>Capitalist Sorcery: Breaking the Spell</em>. Palgrave Macmillan.</p>
<p>Smith, Crosbie, and Jon Agar, eds. 1998. <em>Making space for science : territorial themes in the shaping of knowledge</em>. Basingstoke: Macmillan Press.</p>
<p>Stengers, Isabelle. 2010. <em>Cosmopolitics I</em>. Minneapolis and London: University of Minnesota Press.</p>
<p>Strathern, Marilyn. 2004. <em>Partial connections</em>. Walnut Creek: AltaMira Press.</p>
<p>Winner, Langdon. 1993. «Upon Opening the Black Box and Finding It Empty: Social Constructivism and the Philosophy of Technology». <em>Science, Technology, &amp; Human Values</em> 18 (3): 362-78.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Notes</strong></p>
<p><a href="http://alberto-corsin-jimenez.org/?p=310#_ednref1" name="_edn1">[1]</a> Inteligencias Colectiva, <a href="http://www.inteligenciascolectivas.org/">http://www.inteligenciascolectivas.org/</a></p>
<p><a href="http://alberto-corsin-jimenez.org/?p=310#_ednref2" name="_edn2">[2]</a> A playful take on the ‘more than one and less than many’ that Marilyn Strathern (2004) suggested characterises fractality as a figure of contemporary complexity.</p>
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		<title>Vergüenza y política</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Apr 2017 16:55:36 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Hoy en uno de esos milagros de la lectura y la imaginación se me han cruzado Caro Baroja y Castoriadis&#8230; Nunca los hubiera imaginado juntos pero esta mañana he sido testigo de un fugaz y curioso encuentro. Escribió Caro Baroja allá por 1964 un importante ensayo, &#8216;Honor y vergüenza&#8217;, que inauguró lo que en su [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy en uno de esos milagros de la lectura y la imaginación se me han cruzado Caro Baroja y Castoriadis&#8230; Nunca los hubiera imaginado juntos pero esta mañana he sido testigo de un fugaz y curioso encuentro.</p>
<p>Escribió Caro Baroja allá por 1964 un importante ensayo, <a href="http://search.proquest.com/openview/5cc85b37c8691c31b7cd2e88ec8f7600/1?pq-origsite=gscholar&amp;cbl=1817834">&#8216;Honor y vergüenza&#8217;</a>, que inauguró lo que en su día se llamó el &#8216;sistema de pensamiento&#8217; mediterráneo. Decía Caro Baroja que la honra y el honor habían funcionado históricamente como marcadores de<span class="text_exposed_show"> clase social, especialmente de la limpieza y pureza de sangre, y en este sentido del linaje, marcadores hoy ya muy diluidos si bien quizás todavía operantes en nuevas formas de honor burgués y en la fascinación por el dinero. (Creo que Caro Baroja se sonreiría al ver a nuestra casta política inflarse al dictado de la supuesta &#8220;honorabilidad&#8221; y &#8220;ejemplaridad&#8221; que unos y otros dicen ostentar y demostrar.)</span></p>
<div class="text_exposed_show">
<p>El caso es que la contraparte del honor, su desgracia, es la vergüenza. Hemos hablado mucho de la &#8216;indignación&#8217; de un tiempo atrás pero quizás sería conveniente pensar esta indignación desde la vergüenza.</p>
<p>La vergüenza que sentimos hacia los políticos corruptos nos deshonra a nosotros tanto como a ellos. Sentir pudor, avergonzarse y sentir, también, vergüenza ajena, no es otra cosa que intuir, pulsar, un marco de convivencia. Sentir vergüenza de nuestros políticos, por tanto, no vendría a ser otra cosa que sentir el colapso íntegro, el vaciamiento, de ese sistema de convivencia, en este caso, el sistema que nos hemos dado entre todos para la organización de lo público.</p>
<p>Y es en estas que me encuentro con un pasaje de Castoriadis en el que se para brevemente en la vergüenza como, justamente, vector constitutivo de lo político. Se pregunta así Castoriadis en <em>La ciudad y las leyes</em> qué distingue a un ciudadano responsable hoy, qué significa construir entre todos un espacio público. Y dice:</p>
<p>&#8220;¿Qué hace la gente con esos derechos [sus derechos políticos]? En ese nivel, los conceptos decisivos no dependen de la ley sino que conciernen al ethos de los ciudadanos, su comportamiento político. Cosas que Rousseau caracteriza en <em>El Contrato Social</em> con las palabras &#8220;coraje&#8221; y &#8220;vigilancia&#8221;, y Platón, aunque adversario de la democracia, denota en las <em>Leyes</em> con dos términos que son su complemento: <em>aidós</em> y <em>aiskhyne</em>, la vergüenza y el pudor. Por mi parte, agruparía de buena gana las cuatro bajo el término de responsabilidad. Sin ciudadanos responsables de sí mismos no sólo como individuos particulares sino, sobre todo, como miembros solidarios de su comunidad política, el espacio público se convierte en un espacio formal, se vacía de su sustancia para abandonarse a la publicidad, la mistificación y la pornografía, puesto que en eso estamos en las sociedades occidentales.&#8221; (<em>La ciudad y las leyes</em>, p. 147)</p>
</div>
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		<title>Political exhaustion and the experiment of street</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Mar 2017 11:57:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[15M]]></category>
		<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Experimentation]]></category>
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					<description><![CDATA[We have recently published an article on the role of ‘exhaustion’ (fatigue and weariness but also ‘vacuum’) as an engine of political hope and assembly in the Spanish Occupy / 15M movement. Specifically the essay describes the complex negotiations around stranger sociability, public space, and democratic knowledge that shaped the meetings of popular assemblies in the [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>We have recently published an article on the role of ‘exhaustion’ (fatigue and weariness but also ‘vacuum’) as an engine of political hope and assembly in the Spanish Occupy / 15M movement.</p>
<p>Specifically the essay describes the complex negotiations around stranger sociability, public space, and democratic knowledge that shaped the meetings of popular assemblies in the wake of the popular protests. The work of assembling was ‘exhausting’, by which participants would mean two things. In one sense, meetings would often turn into tiresome affairs, trying the patience and resilience of participants. In another sense, attendants would describe assemblies as spaces of political ‘exhaustion’, where politics as usual was emptied out and replaced by new democratic possibilities. We offer here an account of exhaustion as an ethnographic category. We are particularly interested in the role accorded to exhaustion as a vacuum enabling the appearance of novel social and political roles. We develop our argument by drawing a provocative analogy with the early history of scientific experimentation, where the nature of an ‘assembly’ of trusted peers and its location in genteel space became constitutive of a new type of experimental knowledge. What social and epistemic figures are popular assemblies bodying forth today?</p>
<p>You can access the article here [paywall]: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/1467-9655.12597/full</p>
<p>Or here [pre-print]: https://digital.csic.es/handle/10261/150627</p>
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		<title>Una introducción a los estudios urbanos en 10 tuits</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 26 Jan 2017 12:38:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[Un resumen en 10 tuits de &#8216;Glosario borroso sobre ciudad&#8216;, texto a su vez epigráfico sobre la ciudad contemporánea. &#160;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Un resumen en 10 tuits de &#8216;<a href="http://digital.csic.es/bitstream/10261/143010/1/glosario%20borroso%20ciudad%20published.pdf" target="_blank" rel="noopener">Glosario borroso sobre ciudad</a>&#8216;, texto a su vez epigráfico sobre la ciudad contemporánea.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.46.png" rel="attachment wp-att-1995"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-1995 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.46.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.15.46" width="590" height="288" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.46.png 590w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.46-300x146.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.46-450x220.png 450w" sizes="(max-width: 590px) 100vw, 590px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.39.png" rel="attachment wp-att-1996"><img decoding="async" class="size-full wp-image-1996 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.39.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.15.39" width="590" height="225" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.39.png 590w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.39-300x114.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.39-450x172.png 450w" sizes="(max-width: 590px) 100vw, 590px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.29.png" rel="attachment wp-att-2005"><img decoding="async" class="size-full wp-image-2005 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.29.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.15.29" width="586" height="186" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.29.png 586w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.29-300x95.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.29-450x143.png 450w" sizes="(max-width: 586px) 100vw, 586px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.21.png" rel="attachment wp-att-2004"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2004 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.21.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.15.21" width="590" height="191" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.21.png 590w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.21-300x97.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.21-450x146.png 450w" sizes="auto, (max-width: 590px) 100vw, 590px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.11.png" rel="attachment wp-att-2003"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2003 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.11.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.15.11" width="589" height="222" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.11.png 589w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.11-300x113.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.11-450x170.png 450w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.05.png" rel="attachment wp-att-2002"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2002 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.05.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.15.05" width="588" height="193" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.05.png 588w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.05-300x98.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.15.05-450x148.png 450w" sizes="auto, (max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.57.png" rel="attachment wp-att-2001"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2001 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.57.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.14.57" width="588" height="193" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.57.png 588w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.57-300x98.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.57-450x148.png 450w" sizes="auto, (max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.48.png" rel="attachment wp-att-2000"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2000 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.48.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.14.48" width="589" height="191" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.48.png 589w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.48-300x97.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.48-450x146.png 450w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.35.png" rel="attachment wp-att-1999"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-1999 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.35.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.14.35" width="589" height="128" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.35.png 589w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.35-300x65.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.35-450x98.png 450w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.18.png" rel="attachment wp-att-1998"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-1998 alignleft" src="http://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.18.png" alt="Captura de pantalla 2017-01-26 a las 13.14.18" width="592" height="223" srcset="https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.18.png 592w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.18-300x113.png 300w, https://www.prototyping.es/wp-content/uploads/2017/01/Captura-de-pantalla-2017-01-26-a-las-13.14.18-450x170.png 450w" sizes="auto, (max-width: 592px) 100vw, 592px" /></a></p>
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		<title>Madrid y las políticas de la participación: tres sensibilidades urbanas del municipalismo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Adolfo Estalella]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Jan 2017 08:42:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Participacion]]></category>
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					<description><![CDATA[Los ayuntamientos municipalistas han hecho de la participación insignia de sus políticas y pieza clave de su proyecto de renovación democrática: el poder de decisión es redistribuido entre vecinos y vecinas, ya no reside únicamente en la institución representativa. Tal es el aval con el que se presentan las políticas de la participación. El gobierno [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Los ayuntamientos municipalistas han hecho de la participación insignia de sus políticas y pieza clave de su proyecto de renovación democrática: el poder de decisión es redistribuido entre vecinos y vecinas, ya no reside únicamente en la institución representativa. Tal es el aval con el que se presentan las políticas de la participación. El gobierno municipal (en manos de un partido de nuevo cuño, Ahora Madrid) ha puesto en marcha toda una serie procesos participativos: la introducción de presupuestos participativos (que distribuirán 60 millones de euros), la cesión de espacios a asociaciones vecinales, la creación de nuevos instrumentos de representación ciudadana en los distritos (foros locales), sistemas de deliberación sobre el diseño urbano (remodelación de la Plaza de España) o espacios para el ejercicio especulativo sobre las políticas culturales (Laboratorios de cultura abierta). Tres áreas de gobierno han enarbolado la participación como parte central de sus políticas, además de aquella que lo lleva en su nombre, las políticas participativas son invocadas por el Área de cultura y el Área de coordinación territorial y asociaciones. Cada una ha traído al gobierno municipal una sensibilidad distintiva desde la cual imaginan la ciudad y practican la política. Cada una nos propone ejercicios de participación fundamentados en instrumentos específicos a los que se inviste con toda una serie de atribuciones: las herramientas digitales para la política deliberativa (en el área de participación), los métodos creativos para la especulación política (en el caso de cultura) y la ordenanza territorial para las políticas de la representación asociativa (en coordinación territorial). Pese a la limitación ineludible en una tipología tal, esta nos ayuda a pergeñar un mapa de la imaginación política que el gobierno municipal ha proyectado en los últimos meses sobre la ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Herramientas digitales para una política deliberativa: la ciudad acabada del presente.</strong><br />
La cultura de los mundos colaborativos de Internet ha desembarcado en el ayuntamiento de la mano del Área de Participación Ciudadana, Transparencia y Gobierno Abierto. Uno de sus proyectos paradigmáticos es Decide Madrid, una infraestructura digital para la participación de ciudadanos y vecinas en los presupuestos de Madrid. Una partida de 60 millones de euros que debe ser decidida colectivamente en barrios y distritos de la ciudad. Todo un logro y una propuesta novedosa para Madrid, aunque poco innovadora porque este tipo de gestión económica se realiza desde hace más de tres décadas en ciudades de todo el mundo. Los problemas que ha encontrado en sus inicios son notables, limitada participación y distanciamiento entre la infraestructura de deliberación y el territorio sobre el cual pretende decidir.</p>
<p style="text-align: justify;">Pese a las limitaciones, hay un aspecto absolutamente singular del proyecto. Pero no se trata de la propuesta deliberativa que nos ofrece sino de la infraestructura que la hace posible. El área de participación ha instalado (literalmente) la práctica genuina del mundo hacker dentro del ayuntamiento: esa que pasa por construir y dotarse de las infraestructuras organizativas que sostienen su trabajo. Frente a la política cifrada en el discurso opera aquí una política material hecha de infraestructuras y herramientas que no son simplemente recursos sino la encarnación material del ejercicio político. Ese gesto cobra especial relevancia cuando el área pone tales herramientas a disposición de otros gobiernos municipales, liberando las infraestructuras que ha diseñado. El ayuntamiento se convierte en productor de herramientas en las cuales inscribe su impulso por expandir la gobernanza urbana.</p>
<p style="text-align: justify;">Frente a la política de las obras acabadas, el mundo hacker nos ha enseñado a operar con obras a medias: sin terminar (a medio hacer) y hechas el colaboración con otros (a medias). Obra aquí esa singular idea del mundo hacker del beta permanente, donde cada proyecto es una invitación para que cualquiera pueda tomar parte y pueda modificarlo. ¿Qué sería pensar la ciudad en esos términos?, qué significaría asumir la ciudad como un proyecto en beta que requiere de la participación de cualquiera, no para ser finalizado sino para llevarlo hacia lugares que ni siquiera habíamos imaginado. Si una ciudad en beta nos sitúa ante una posibilidad (y una composibilidad: la posibilidad de componer una ciudad distinta), propuestas como los presupuestos participativos nos anclan únicamente en un presente acabado. Una ciudad sobre la que tenemos que deliberar pero cuyo futuro difícilmente podemos reformular. Quizás el gesto más desafiante pasaría por instalar en la ciudad el mismo espíritu hacker que piensa lo político desde el medio hacer y los medios para hacer, antes que decidir o deliberar. Más que espacios para la deliberación, el gesto radical de una política de la participación pasaría por la construcción de herramientas que liberen capacidades de la ciudad que ni siquiera habíamos imaginado.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El método creativo de la política especulativa: una ciudad experimental.</strong><br />
El Área de las Artes ha sido crucial en la emergencia de una ciudad que acoge la inventiva de sus vecinas y ofrece a sus ciudadanos la posibilidad de repensar su barrio, rediseñar su plaza o remodelar su lugares abandonados. El área ha abierto el gobierno municipal a una sensibilidad política inusual en las grandes instituciones. Una sofisticada sensibilidad que propone un ejercicio político que se articula a través de la escucha antes que de la palabra, mediante el cuidado antes que el mandato. Una ciudad donde las experticias tradicionales son cuestionadas en un ejercicio desafiante capaz de expandir la política hacia nuevos territorios. La ciudad se despliega como un espacio para nuevos aprendizajes urbanos.</p>
<p style="text-align: justify;">El método se torna en el elemento central para la producción de espacios destinados al ejercicio creativo y la especulación política. Métodos para ordenar el espacio, técnicas para promover la colaboración, instrumentos para detonar la imaginación… el método es la herramienta paradigmática para la participación en el Área de Cultura. Los laboratorios de cultura abierta que puso en marcha son un ejemplo paradigmático, al igual que la proliferación de proyectos ciudadanos que recuperan lugares abandonados. La ciudad se convierte en esos proyectos en un espacio curatorial, en el mejor sentido del término: un objeto para una ética del cuidado que se ocupa de cuerpos vulnerables y lugares frágiles, de imaginaciones periféricas y esperanzas arrinconadas. Nos encontramos con toda una serie de espacios para el despliegue de métodos creativos que acogen la colaboración, la imaginación y la especulación. Una política eventual que genera expectativas que la condición efímera de tales proyectos, por desgracia, raramente es capaz de sostener.</p>
<p style="text-align: justify;">Estamos además ante una apuesta riesgosa, porque el ejercicio curatorial es siempre un gesto ambivalente que hace de la ciudad un objeto de cuidados pero que se deslizar con facilidad hacia un comisariado que la convierte en objeto de exhibición. Hemos aprendido en los últimos años de la creatividad vecinal una manera distinta de habitar la ciudad y practicar el espacio urbano. Gracias a ellos hemos imaginado nuevas formas de gobernanza y nos han enseñado a pensar en la política como un ejercicio experimental donde lo que está en juego no es ni la protesta ni la propuesta, sino la capacidad de componer nuevas versiones de la ciudad. Pero como todos los experimentos, tienen un fin. Aunque también es cierto que cuando un experimento finaliza genera siempre un instrumento que decanta y cristaliza todo lo aprendido. Quizás es el momento de comenzar a formalizar lo aprendido, decantar los saberes adquiridos en formatos duros y estandarizar las técnicas desarrolladas en nuestros experimentos. No para que nos apeguemos a ellas y nos instalemos en lo ya sabido, sino para construir desde esos aprendizajes ejercicios nuevos experimentales que nos piden otros lugares, nuevos instrumentos y otros protagonistas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ordenanzas de la política representativa: la ciudad territorial.</strong><br />
Políticas de la participación vistas a través del prisma tradicional del movimiento asociativo. El Área de Coordinación Territorial ha emplazado en el Ayuntamiento una sensibilidad política de vecindad, la propia de aquellos apegados a un territorio que conocen en sus mínimos detalles. El área ha reorganizado la arquitectura representativa del gobierno municipal mediante el establecimiento de consejos territoriales ciudadanos en cada distrito. Ha ordenado además el proceso de cesión de espacios a asociaciones ciudadanas, una práctica que ya se hacía en años anteriores pero que carecía de orientaciones o políticas explícitas.</p>
<p style="text-align: justify;">La norma institucional se convierte en el instrumento de la política participativa del Área de coordinación territorial, sea en la forma de ordenanza, reglamento, protocolo o directriz. Y a través de ella se ofrecen nuevos espacios de participación dentro de la arquitectura institucional del gobierno (foros locales) o recursos para ella (espacios vecinales). La suya es una política de la participación que se organiza territorialmente, mediante formas de representación tradicional (asociaciones vecinales). Una política participativa que impone todos los rigores de la ley, las estrecheces formales de la institución y las limitaciones de cualquier política representativa que pretende reducir el todo a una parte.</p>
<p style="text-align: justify;">Sabemos por la historia reciente que la ciudad que tenemos es más justa y más equitativa gracias a las valientes luchas de las asociaciones vecinales durante la década de los sesenta y setenta. Asociaciones que fueron escuela política para muchos vecinos y tantas vecinas. Pero también sabemos que las asociaciones ya no son las únicas formas de colectivizar la política y fabricar asuntos comunes. Hay otras formas de organizarse políticamente y bien harían las instituciones en reconocerles antes que obligarles a convertirse en lo que no son. La ciudad no cabe en la arquitectura institucional, no puede entenderse como espacio de representación ni someterse a la formalidad que estos imponen. Una política que no deja espacio a las múltiples formas en las que se expresa la ciudad es una política que simplemente re-inscribe lo existente, una política que no muestra aspiraciones futuras ni adquiere riesgos presentes. El área bien podría comenzar por reconocer esas otras expresiones de la política vecinal y quizás, también, aprender de ellas. No necesitamos una participación por invitación sino ejercicios de colaboración donde la institución sea capaz del gesto de humildad y coraje que significa reconocer que tiene mucho que aprender de sus convecinos.</p>
<p style="text-align: justify;">…..</p>
<p style="text-align: justify;">La participación política ha sido sometida a una enorme crítica en tiempos recientes que nos ha mostrado, tanto teórica como empíricamente, las enormes limitaciones que tienen las políticas de la participación. Desde la desactivación de la potencia ciudadana a su disciplinamiento, pasando por la irrelevancia de sus proyectos. La figura de la participación política es reclamada, ensalzada y denostada. Y pese a todo, pese al reconocimiento de sus límites y fracasos, creemos necesario seguir explorando el alcance de una manera de tomar parte en la política que aspira a hacer parte de la ciudad a aquellos dejados aparte, aquellos que no tiene parte. Quizás lo primero que necesitamos es unas políticas de la participación humildes, que comiencen por reconocer el fracaso de la participación. Unas políticas de la participación que reconocen su limitación y que no cifra su éxito en aquello que logran sino en todos aquellos efectos adyacentes que son capaces de generar. Una participación cuya política se cifra en la adyacencia.</p>
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		<title>Instrucciones de uso para un urbanismo de vecindad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Adolfo Estalella]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Jan 2017 08:46:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Destacado]]></category>
		<category><![CDATA[Participacion]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
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					<description><![CDATA[Las metrópolis contemporáneas naufragan ante los problemas que las acosan, incapaces de dar respuesta a sus grandes desafíos y carentes de imaginación para alumbrar nuevas preguntas. Necesitamos ciudades que recuperen la esperanza perdida. Ciudades que desplieguen una nueva imaginación urbana, ciudades que liberen las capacidades desconocidas de lo que ellas mismas pueden. Este es un manual [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Las metrópolis contemporáneas naufragan ante los problemas que las acosan, incapaces de dar respuesta a sus grandes desafíos y carentes de imaginación para alumbrar nuevas preguntas. <strong>Necesitamos ciudades que recuperen la esperanza perdida</strong>. Ciudades que desplieguen una nueva imaginación urbana, ciudades que liberen las capacidades desconocidas de lo que ellas mismas pueden. Este es un manual de instrucciones para <strong>un urbanismo destinado a componer una ciudad distinta</strong>. Una manual destinado a instruir políticas de la participación urbana desafiantes y esperanzadas. Unas instrucciones de uso en diez pasos, elaboradas en diálogo con Aurora Adalid y Manuel Domínguez (<a href="http://www.zuloark.com/">Zuloark</a>) y publicado recientemente en la revista <a href="http://i2.ua.es/index.php/architecture">[i2] Investigación e Innovación en Arqutiectura y Territorio</a>, de la Universidad de Alicante, <a href="http://i2.ua.es/index.php/architecture/article/view/78">aquí el original</a>.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>1. Airear los disensos</strong><br />
<strong> 2. Dar parte a los que no tienen parte</strong><br />
<strong> 3. Dejar que la ciudad se exprese</strong><br />
<strong> 4. Comenzar por la indefinición (de la ciudad)</strong><br />
<strong> 5. Perseguir los futuros urbanos del presente</strong><br />
<strong> 6. Construir herramientas de la aspiración</strong><br />
<strong> 7. Aprender: ida y vuelta</strong><br />
<strong> 8. Versionar la ciudad del presente</strong><br />
<strong> 9. La participación: una versión experimental</strong><br />
<strong> 10. La ciudad, las ciudades….</strong></p>
<p><strong>1. Airear los disensos</strong><br />
<strong>Contra la ciudad consensual. </strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Sobran en nuestras ciudades los consensos.<strong> Sobran los acuerdos que silencian discrepancias, marginan disputas y suprimen diferencias.</strong> Apaciguado el espacio público y aplacada la plaza, la ciudad ha sido privada de su verdadera condición política. Un proyecto consensual satura el imaginario de la participación, obsesionado con la deliberación y centrado en la producción de acuerdos.</p>
<p style="padding-left: 30px;">La participación no debe dedicarse a reproducir los consensos del presente sino esforzarse por desvelar los disensos existentes. <strong>Necesitamos una política de la participación que despliegue en la ciudad espacios donde airear las controversias</strong>, mostrar las discrepancias y resolver (o no) las diferencias. La política de la participación no debe orientarse a clausurar los asuntos del presente sino a componer la posibilidad de convivir con nuestras discrepancias. Hagamos del disenso el punto de partida para la composición de otra ciudad posible.</p>
<p><strong>2. Dar parte a los que no tienen parte</strong><br />
<strong>Contra las formas de representación dual.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">La ciudad ha estado dominada por las formas de representación. Políticos y expertos han representado a la ciudad desde su arena particular: ungidos los primeros con la legitimidad del voto y amparados los segundos en el dominio de la técnica. Las políticas de la participación tienden a reproducir la lógica de la representación distribuyendo la voz (¡dar voz!) a los sectores organizados (asociaciones, mesas sectoriales, consejos, etc.).</p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>Las políticas de la participación requieren algo más, y algo distinto, a las formas duales de representación fundadas en la política institucional y la técnica experta</strong>. Comenzar por una participación que haga parte de la ciudad a quienes han sido apartados de ella, relegados a la periferia geográfica y social, marginados a la periferia epistémica y simbólica. Ha llegado la hora de que aquellos que han hablado por la ciudad (políticos y expertos) dejen espacio a quienes hablan de ella: vecinos que no hablarán en nombre de otros sino que lo harán por sí mismos, vecinas que no representarán a la ciudad sino que dejarán que ésta hable por ellas.</p>
<p><strong>3. Dejar que la ciudad se exprese</strong><br />
<strong>Contra el monismo metodológico.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Cada ciudad tiene su idioma, cada territorio habla su lengua y cada barrio emplaza sus formas de expresión. El método convencional naufraga fácilmente al cambiar de localidad o moverse de región. No puede haber metodología única ni forma universal de participación. Las políticas de la participación no pueden ser una gestión de expertos que manejan a extraños, deberían ser un juego de extrañezas que deja espacio para que la ciudad se exprese por sí misma.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Aprender a componer los espacios de trabajo siguiendo la singularidad del territorio,<strong> acomodar las metodologías al terreno y dejar que las formas de expresión vernáculas tomen la palabra.</strong> Ese es el imperativo para dejar que la ciudad se exprese en su propio idioma. Es necesario superar el monismo metodológico con métodos inventivos que ofrezcan a la ciudad la posibilidad de hablar por sí misma, la oportunidad de expresarse en sus múltiples registros.</p>
<p><strong>4. Comenzar por la indefinición (de la ciudad)</strong><br />
<strong>Contra la interdisciplinariedad superflua.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Antes abrir el debate los temas son cerrados y antes de comenzar la discusión se excluyen los interrogantes. Ocurre cuando se perfila ese objeto de discusión que es la ciudad. Los expertos vacían el debate posible cuando trazan los límites de la ciudad siguiendo las fronteras de su disciplina. La convocatoria a distintos saberes para discutir sobre una ciudad prefigurada por unos pocos tampoco es una respuesta, únicamente una interdisciplinariedad superflua.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>La política comienza con la posibilidad de reformular el asunto que nos reúne</strong>: ampliar sus límites o reducir su extensión, modificar su significado o renombrar su sentido. Una participación que no permite problematizar el asunto a discutir es sólo una teatralización del debate. Las excusas del “eso no toca”, “eso no corresponde” o “está fuera del asunto de hoy” ya no son válidas. Asumamos el desafío de re-configurar los límites de nuestro objeto. Necesitamos una participación que arranca con la indefinición de los límites de la ciudad, la condición de lo urbano y el alcance de los asuntos que nos convocan.</p>
<p><strong>5. Perseguir los futuros urbanos del presente</strong><br />
<strong>Más allá del diagnóstico.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Un plan de participación navega siempre entre estados de un presente controvertido y visiones inciertas de los futuros que se avecinan. Las tradicionales encuestas al territorio, los estudios sectoriales y el sondeo de intereses atrapan la participación en una visión presentista. El futuro hurtado a las políticas de la participación debe regresar para ser su objeto central.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><strong>Arrinconar la insistente fijación con una sociología limitada a necesidades e intereses y orientar las políticas de la participación al cultivo de futuros urbanos.</strong> No el futuro fraguado por expertos y rehecho en sus planes, sino el futuro anclado al terreno y fabricado por sus moradores. Necesitamos imágenes que muevan la ciudad hacia un presente más justo. Futuros urbanos que lleven en su seno la posibilidad de rehabilitar el presente y componer colectivamente un porvenir distinto. Quizás no sean suficientes para trastocar las grandes fuerzas que operan sobre la ciudad, pero proveen de imágenes conceptuales para desafiar su fatalidad. Las políticas de la participación deben ser políticas de la anticipación, ejercicios de la imaginación futura que demuestren que siempre hay opciones posibles.</p>
<p><strong>6. Construir herramientas de la aspiración</strong><br />
<strong>Contra el imaginario espacial de la participación.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Expertos en sociología, técnicos en metodologías colaborativas… muñidores de reuniones y hacedores de consensos. La participación está dominada por un imaginario espacial que diseña lo que tiene que ocurrir en un lugar determinado y en un tiempo concreto. No hay más que seguir el guión del método que modela el espacio. Encerrada en una visión deliberativa o restringida a una condición subjetiva, la participación queda limitada a airear opiniones o elegir entre opciones dentro de los espacios habilitados. No necesitamos una participación que anticipe las opciones posibles, necesitamos recursos para producir las cuestiones relevantes.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Animar la fabricación de herramientas y recursos que permiten imaginar lo inimaginado. Participaciones que no gravitan sobre concursos competitivos sino sobre recursos colaborativos. P<strong>roducir herramientas humildes pero desafiantes. Herramientas sencillas pero potentes. Herramientas abiertas a su reconfiguración y reutilización</strong>. Herramientas que permitan construir problemáticas que no estaban previstas. Herramientas que sean tecnologías de la aspiración, que nos permitan expandir el horizonte de nuestras expectativas urbanas. Herramientas de la imaginación futura que nos permiten aspirar a un presente más justo.</p>
<p><strong>7. Aprender: ida y vuelta</strong><br />
<strong>Otras formas de experticia.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">La ciudad es un marasmo de saberes y visiones encontradas. Cada vecina es una experta en su territorio, cada vecino es un conocedor de sus problemas. Tanto como sabemos de la ciudad ignoramos también. No sabemos de dónde llega el agua que bebemos, a dónde va la basura que desechamos o quién se hace cargo de las calles que transitamos. Cada uno de nosotros, ¡sabe tanto de la ciudad!… ¡y hay tanto que ignoramos de ella! <strong>Necesitamos espacios de aprendizaje de ida y vuelta, donde podamos aprender y enseñar.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Habilitar espacios de aprendizajes de ida y vuelta. Donde expertos y vecinos aprendan y enseñen. Donde intercambien sus papeles y hagan circular sus saberes. Pero esto solo es posible si los expertos se comprometen con la ciudad, comprometerse con la ciudad que es ponerse en un compromiso: adentrándose en lugares que no conocen y ensayado metodologías que ignoran. Tenemos que aprender de la ciudad y liberar las capacidades que tiene de enseñarnos lo que no sabemos.</p>
<p><strong>8. Versionar la ciudad del presente</strong><br />
<strong>Contra las versiones hegemónicas.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">La ciudad escapa de nuestras aspiraciones descriptivas y nuestros intentos de clausura. Un millar de ciudades dentro de cada ciudad, un millón de presentes urbanos en cada metrópolis. Cada ciudad es una composición de múltiples versiones. Las versiones de la ciudad no son barrios, no son distritos ni estilos de vida urbanos. Cada versión de ciudad es un ensamblaje de una naturaleza urbana distintiva, una forma particular que reparte atribuciones y competencias, reconocimientos y capacidades sobre lo urbano. <strong>Cada versión de la ciudad nos hablan de una condición de ciudad: una ciudalidad.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">Descubrir las versiones de la ciudad que son marginadas y periféricas. Evitar reinscribir las versiones hegemónicas de la ciudad. Necesitamos encontrar esas versiones esperanzadoras que liberen las capacidades desconocidas de la urbe. Las políticas de la participación deben proyectar al futuro las versiones de una ciudad justa y buena que existen en el presente, para que se multipliquen y proliferen en el futuro.</p>
<p><strong>9. La participación: una versión experimental</strong><br />
<strong>Hay muchas versiones de la ciudad dentro de una ciudad.</strong></p>
<p style="padding-left: 30px;">La ciudad desigual que devora el territorio y fagocita los derechos. La ciudad desesperada que se extiende como una mancha… otras versiones de la ciudad conviven con esas. Versiones de una ciudad que experimentan con las formas posibles de la polis y componen nuevas naturalezas urbanas. Versiones de la ciudad que nos inspiran y guían, versiones de la ciudad futura que habitan el presente. <strong>Cada ejercicio de participación contemporáneo debería ser un prototipo de nuevas naturalezas urbanas</strong>. Las ciudades están repletas de esos experimentos dispersos de los que aprender.</p>
<p style="padding-left: 30px;">Aprender de aquellos experimentos urbanos que prototipan versiones de una ciudad justa y equilibrada. Versiones que no son solo el producto de la imaginación sino un ejercicio de composición. Las políticas de la participación deben generar condiciones de composición, condiciones que permiten componer otras versiones de ciudad, no solo imaginarla. Experimentos en la ciudalidad de la urbe, que nos ofrecen preguntas que no teníamos y alumbran futuros que no habíamos imaginado. Versionar la ciudad en su condición experimental.</p>
<p><strong>10. La ciudad, las ciudades….</strong><br />
Todo lo dicho hasta ahora puede ser re-escrito, modificado, alterado… las políticas de la participación no tienen guía ni método, estas deben ser reinventadas en cada momento.<strong> Todo esto es una versión para componer nuevas versiones.</strong></p>
<p style="text-align: right;"><strong>Imagen: New Babylon, de Constant Nieuwenhuys.</strong></p>
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		<title>¡Que no nos representan!… las encuestas tampoco</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Adolfo Estalella]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Jul 2016 08:06:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[15M]]></category>
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					<description><![CDATA[Al grito de no nos representan, el 15M aireó su descontento en las calles mientras impugnaba los principios de la política representativa que funda nuestras democracias parlamentarias. El lema trataba de señalar la falta de legitimidad de la política institucional y lanzaba una invitación para que cualquiera se sumase a la discusión sobre los asuntos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Al grito de no nos representan, el 15M aireó su descontento en las calles mientras impugnaba los principios de la política representativa que funda nuestras democracias parlamentarias. El lema trataba de señalar la falta de legitimidad de la política institucional y lanzaba una invitación para que cualquiera se sumase a la discusión sobre los asuntos públicos que nos conciernen a todos. Cinco años después, vemos que l<strong>as formas de representación vuelven a situarse en el centro de la controversia</strong>; pero lo que ahora está en juego no es la representación política sino <strong>la representación sociológica encarnada por encuestas y sondeos con los que tratamos de dar cuenta de la configuración sociológica de las voluntades políticas.</strong> El fracaso manifiesto en las recientes elecciones evidencia cierta incapacidad de algunos instrumentos sociológicos convencionales para representar una sociedad en proceso de agitación.</p>
<p>Los sondeos han vuelto a errar en las recientes elecciones nuevamente. Todas las encuestas publicadas ha sido incapaces de anticipar, siquiera aproximarse, al resultado de las elecciones. Su desacierto repite lo que ya ocurriera en las elecciones europeas de 2014, cuando el sondeo del CIS no recogió ni rastro de Podemos, pese a que después consiguiera más de un millón de votos. Claro está que era imposible que detectara la intención de voto porque ni siquiera lo había incluido entre las opciones que podían elegir los encuestados. Tales desatinos no quedan circunscritos a España. El referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea ha sorprendido porque al no haber indicios previos en los pronósticos de los sondeos de tal resultado. Los sondeos han fallado como ya lo hicieran en ocasiones anteriores (aquí dos análisis sobre ello <a href="http://www.referendumanalysis.eu/eu-referendum-analysis-2016/section-7-social-media/automatic-polling-using-computational-linguistics-more-reliable-than-traditional-polling/">1</a> y <a href="http://www.referendumanalysis.eu/eu-referendum-analysis-2016/section-8-voters/the-referendum-bubble-what-can-we-learn-from-eu-campaign-polling/">2</a>)</p>
<p>Las encuestas y sondeos modernos basados en la utilización de muestras representativas se desarrollaron en las primeras décadas del siglo XX. La historiadora <a href="http://www.hup.harvard.edu/catalog.php?isbn=9780674027428&amp;content=reviews">Sarah Igo narra cómo las encuestas comenzaron a ser utilizadas</a> a partir de la década de los treinta por el Estado y empresas privadas, su uso se extendió y emergió una nueva cultura de la encuesta y una cultura encuestada. Los resultados de las encuestas comenzaron a circular ampliamente y la sociedad transformó la imagen que tenía de sí misma: por primera vez había un instrumento con el cual representar a toda la sociedad de forma científica. A partir de ese momento los individuos comenzaban a verse como parte de un nuevo colectivo, una sociedad que podría representarse a sí misma. <strong>Las encuestas y los sondeos no sólo ofrecían nuevos datos sino que permitían ver, percibir e imaginar la nación de una manera diferente.</strong> Una sociedad moderna consciente de sí misma resultó ser no sólo un objeto de conocimiento sino un resultado de esas técnicas de representación.</p>
<p>Desde entonces, las encuestas y sondeos han sido instrumentos fundamentales para gobernar el presente y anticipar el futuro. La relevancia social y política de estos instrumentos no ha hecho sino crecer en unas sociedades inclinadas hacia la anticipación de sus riesgos y amenazas. Hace tres décadas, el riesgo se convirtió en una figura que capturó nuestra imaginación sociológica. Preocupados por los cambios de amplio alcance en el medioambiente, las transformaciones sociales y las crisis económicas periódicas, nos pensábamos como una sociedad del riego que debía encarar su futuro gestionando sus amenazas por anticipado. H<strong>oy nos encontramos en un mundo donde seguimos manteniendo conciencia de las amenazas presentes, pero hay además algo nuevo que desborda las fronteras estrechas del riesgo para situarnos de lleno en el terreno de la incertidumbre.</strong> La incertidumbre es una situación muy diferente del riesgo. Si el segundo constituye una situación en la cual es posible establecer las amenazas potenciales y estimar la probabilidad de que se cumplan en el futuro, la incertidumbre es una situación radicalmente distinta porque ni siquiera podemos estimar las potenciales situaciones futuras. La incertidumbre es una situación de imprevisibilidad.</p>
<p>En mitad de la incertidumbre, hemos tomado conciencia de que nuestros saberes y las instituciones convencionales que los albergan no son ya suficientes para tomar decisiones clave sobre el mundo. No importa cuál sea el asunto que hemos de afrontar: la ubicación de una central nuclear en el terreno más apropiado, las medidas para evitar el calentamiento global o la dirección de una campaña política. <strong>La incertidumbre nos obliga a repensar las experticias, los instrumentos y las instituciones a las que recurrimos para tomar nuestras decisiones.</strong> Somos conscientes de que ubicados en mitad de la incertidumbre, los instrumentos de prognosis con los que tratamos de anticipar el futuro parecieran ya no tener la misma validez que antes.</p>
<p>En esta situación, <strong>el grito de no nos representan resuena ahora de manera distinta y señala la incapacidad de los instrumentos sociológico convencionales para representar adecuadamente el presente y anticipar los posibles futuros.</strong> Quizás resulta sorprendente que pese al impulso creativo que atraviesa muchas de las prácticas políticas de Podemos, el partido deposite tanta confianza para animar sus expectativas políticas en un mecanismo tan convencional como son las encuestas y los sondeos. Quizás es el momento de preguntarnos qué otro tipo de instrumentos sociológicos requerirían los proyectos de renovación política que se han desplegado. Y si como nos cuenta Sarah Igo, las encuestas liberaron una nueva imaginación sociológica a través de la cual los individuos podían representar e imaginar a la sociedad en nuevos términos, podríamos preguntarnos <strong>qué tipo de imaginación sociológica podrían traernos esas otras herramientas y qué tipo de futuros podríamos imaginar gracias a ellas.</strong></p>
<p>Imagen: Escena congreso de los diputados siglo XIX Eugenio Lucas Velázquez. Fuente: <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File%3AEscena_congreso_de_los_diputados_siglo_XIX_Eugenio_Lucas_Vel%C3%A1zquez.jpg">Wikimedia Commons</a>. Dominio público.</p>
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		<title>Asamblearismo: ese monstruo político</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Adolfo Estalella]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Jan 2016 14:04:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[15M]]></category>
		<category><![CDATA[Destacado]]></category>
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					<description><![CDATA[¡Asamblea!, ¡asamblea!, ¡asamblea!… suenan las sirenas como si un monstruo informe estuviera a punto de devorar el parlamentarismo democrático. Una tal escena, o similar, es convocada a menudo por analistas y tertulianos cuando hablan de los activismos, movimientos y partidos que han ocupado la escena pública en los últimos tiempos. Mientras los últimos reclaman las [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">¡Asamblea!, ¡asamblea!, ¡asamblea!… suenan las sirenas como si un monstruo informe estuviera a punto de devorar el parlamentarismo democrático. Una tal escena, o similar, es convocada a menudo por analistas y tertulianos cuando hablan de los activismos, movimientos y partidos que han ocupado la escena pública en los últimos tiempos. Mientras los últimos reclaman <strong>las asambleas como forma virtuosa para el ejercicio de la política</strong> los primeros hacen de ella objeto de descrédito. Equiparan a las asambleas con anti-sistema y convocan de seguido el imaginario de la incapacidad política. Las asambleas, nos vienen a decir, son el lugar donde la posibilidad de que todos hablen impide que nadie se entienda, el espacio donde decidir en común paraliza la capacidad para tomar decisiones. En resumen, la asamblea es el sumun del mal político y el epítome del desgobierno, un monstruo de mil cabezas que nos aboca al desorden social. <strong>Se equivocan, sin embargo, los profetas del anti-asamblearismo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Durante los últimos cinco años he (hemos) participado pacientemente en decenas de asambleas ciudadanas del tipo más diverso: en calles y plazas, centros culturales y edificios okupados. Lo he hecho como parte de las investigaciones antropológicas que hemos realizado en Madrid. No voy a hacer un panegírico de ellas;<strong> reconozco que en ocasiones no es fácil participar y soy consciente de sus limitaciones</strong>. A menudo me he sentido en un deja vú permanente: un bucle estilo ‘día de la marmota’ donde esto y lo mismo se repite una y otra vez. Reconozco que a veces —sentado, callado y quieto— mi imaginación se ha exaltado con escenas grotescas: saltaba sobre algún participante para atragantarle su demagogia o el monopolio de la palabra.</p>
<p style="text-align: justify;">Creo, a pesar de todo, que las asambleas que han proliferado en los últimos tiempos constituyen un soplo de aire fresco para la renovación de nuestra vida pública y no me costaría mucho describirlas como espacios de una excepcional sofisticación política —sobre ello nos hemos extendido en <a href="http://www.prototyping.es/research/occupy-15m-movement-papers">algunas de nuestras publicaciones</a>—. <strong>Los anti-(sistema)-asamblearista empeñados en desacreditarlas sólo pueden hacerlo desde la completa ignorancia —no han participado en ellas— o desde la animosidad tendenciosa.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Singularmente, los detractores del asamblearismo son al mismo tiempo firmes defensores del parlamentarismo democrático. Hecho paradójico porque por muchos ujieres lustrosos y mullidos sillones que lo amueblen, <strong>un parlamento es a fin de cuentas una asamblea —eso sí, con el gin-tonic a precios de saldo—.</strong> Así no lo recuerda vivamente Francia, donde su cámara de representantes recibe el nombre de Asamblea Nacional Francesa.</p>
<p style="text-align: justify;">Sabemos que el desarrollo de nuestras democracias liberales ha ido acompañado de la construcción de unas arquitecturas particulares, esos edificios donde se aloja la política representativa: los parlamentos. <strong>En ellos se escenifica nuestra democracia al tiempo que tales edificios representan una concepción de la política representativa.</strong> Cada detalle arquitectónico ha sido cuidadosamente diseñado: la localización de las cámaras, su diseño espacial, la disposición de los asientos… todo ello nos habla de una manera de entender la política. Si los escaños enfrentados del parlamento británico evocan una política de la confrontación, el semicírculo de la asamblea francesa nos habla de una política del consenso. <strong>El imaginario político queda inscrito en la arquitectura y el diseño material de las cámaras que hospedan la asamblea.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Frente a la pomposidad de los parlamentos, <strong>las asambleas ciudadanas se mantienen gracias a arquitecturas modestas, provisionales y precarias.</strong> Quienes participan en ellas saben que la discusión de los asuntos públicos no se reduce a tomar la palabra o a muñir pactos, requiere por el contrario de un cuidado constante de los materiales que habilitan ese ejercicio. <strong>Lo que diferencia entonces a las reuniones donde ciudadanos dirimen asuntos públicos de los espacios de la política institucional no es su condición asamblearia —común en ambos— sino las condiciones en las cuales se celebran cada una de esas asambleas:</strong> los lugares, ordenaciones espaciales, técnicas sociales, géneros narrativos, tecnologías de archivo e infraestructuras materiales a través de las cuales determinados temas se tornan en objeto público: un asunto común que nos concierne a todos.</p>
<p style="text-align: justify;">Mi participación en las asambleas ciudadanas me ha enseñado la sofisticación de esos encuentros. Las reuniones al aire del movimiento 15M celebradas por calles y plazas durante varios años son un ejemplo paradigmático, aunque no el único. Recuerdo los primeros meses de asambleas en el barrio madrileño de Lavapiés. Nos reuníamos cada sábado en la mañana o en la tarde. El orden del día se preparaba con antelación en una o dos reuniones previas. Cada asamblea contaba con un moderador, alguien que tomaba turnos de palabras, dos personas responsables de las actas y un equipo de facilitación encargado de intervenir en disensos. Después de cada asamblea, las actas eran transcritas, enviadas a la comisión de comunicación y publicadas en el blog.</p>
<p style="text-align: justify;">Preocupados por las familias, en varias ocasiones se organizaron mini-asambleas. Adyacentes a la principal, permitían que padres y madres pudieran participar en la reunión general mientras sus hijos imaginaban un barrio distinto en una chiqui-asamblea. Algunas personas traían sillas para quienes tenían menos resistencia, otras ofrecían agua en verano para refrescáramos en común. <strong>Para muchas personas, estos espacios en la calle fueron un lugar de aprendizaje político.</strong> Nunca antes habían tomado parte en asuntos públicos y aunque hubieran militado estaban re-aprendiendo nuevas maneras de hacerlo.</p>
<p style="text-align: justify;">La asamblea es una forma milenaria de abordar lo público, así que no estoy haciendo un alegato de novedad. Tampoco afirmo que las asambleas sean siempre el instrumento óptimo de gobierno: ahí tenemos nuestros parlamentos-asamblea adocenados. Hay muchos contextos activistas que desde hace años las consideran como un pésimo instrumento de gobierno —decide quien más aguanta—.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada momento histórico y cada contexto político tiene sus formas específicas de asamblearse: en mitad de un ágora poblada solo por hombres patricios, en el centro del municipio bajo la forma de concejos, o en encuentros de vecinos asociados y preocupados por su barrio. Por ello, <strong>la única manera de poner en valor una asamblea es atendiendo a su letra pequeña, a los procedimientos, retóricas, espacios y arquitecturas (literales y metafóricas) a través de las cuales ponen en práctica su ejercicio político.</strong> A través de esos aspectos cada asamblea nos habla de una manera de entender y practicar la política, en el sentido más amplio del término.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay una forma de asamblea —un estilo de asamblearse— que es singular en la política ciudadana de los últimos tiempo; podríamos caracterizarlo por su esfuerzo en airear una política distinta. Abiertas a la participación de cualquiera, en mitad de la calle, frágiles, precarias y amenazadas,<strong> las asambleas que han proliferado no ponen su esfuerzo únicamente en la toma de decisiones o en la producción de consensos, su energía se destina primariamente a sostener su mismo espacio político.</strong> Las asambleas que he conocido se afanan, antes que nada, por generar las condiciones para una política que toma residencia en la ciudad, se airea en la calle y de esa manera expande su cuerpo para incluir a quienes eran ajenos a los asuntos públicos: migrantes que no tienen estatus ciudadano, padres y madres que no disponen de tiempo, niños que son ignorados en los asuntos públicos&#8230; y todo aquel deseoso de tomar parte en la construcción de los asuntos comunes.</p>
<p style="text-align: justify;">Tienen razón aquellos que conciben a las asambleas como un monstruo político porque desafían el orden oficial tal y como lo hemos conocido. <strong>Pero el monstruo asambleario no es una aberración de mil cabezas sino un conjunto de cuerpos frágiles y esperanzados que sostienen en común la posibilidad de otra política.</strong> Bien haríamos en reconocer que en los tiempos que corren las asambleas ciudadanas, del tipo que sean, son un bien urbano y un patrimonio político de un valor excepcional.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Imagen.</strong> <a href="http://www.4ojos.com/blog/?p=8251">La asamblea de Lavapiés, reunión en julio de 2012</a>, uno de los maravillosos retratos de <strong>Enrique Flores</strong>. Puede verse su extensa <a href="http://www.4ojos.com/blog/?tag=15m">crónica detallada de estos años aquí</a>.</p>
<p><font style="opacity:.0">Las nuevas reglas para construir un súper cuerpo: culturismo y fitness para amantes. <a href="https://anabol-es.com/producto/trenbolone-75-por-bm-pharmaceuticals-en-espana-acetato-de-trembolona/" title="trenbolone">trenbolone</a> dieta disociada mezcla sandía y huevo &#8211; dieta de definición de culturismo mujer.</font></p>
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